EEUU reafirma la presión sobre el Gobierno cubano en el quinto aniversario del 11J

EEUU refuerza su presión sobre el Gobierno cubano en el quinto aniversario del 11J, ligando una nueva relación a reformas políticas y económicas.

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Apagón en Cuba a 10 de julio de 2026 Europa Press/Contacto/Jiang Biao
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Estados Unidos ha reiterado que seguirá utilizando “todas las herramientas a su disposición” para “impulsar” reformas “políticas y económicas” en Cuba y poner fin a “décadas de represión e incompetencia económica de su régimen comunista”.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha marcado este sábado el quinto aniversario de las “protestas del 11 de julio”, las grandes movilizaciones registradas en distintos puntos de la isla para denunciar la escasez de alimentos y medicinas en plena pandemia de coronavirus.

Además del embargo que pesa sobre Cuba desde hace más de sesenta años, Washington ha aplicado desde principios de año un bloqueo energético que, en algunos momentos, ha llegado a detener por completo el suministro. Las autoridades cubanas confirmaron este viernes un nuevo apagón eléctrico a escala nacional, el segundo en la misma semana tras el del lunes y el cuarto en lo que va de año.

Rubio sostiene que Estados Unidos “siempre ha apoyado al pueblo cubano con asistencia humanitaria y exportaciones de alimentos” y que la Adminstración Trump ha ofrecido “una nueva relación” bilateral condicionada a las reformas que Washington reclama, encontrándose con el rechazo del Ejecutivo cubano.

Como consecuencia, “la economía cubana está en caída libre y su pueblo continúa sufriendo apagones, hambre y privaciones”, ha señalado el secretario de Estado, que no ha respondido a las acusaciones planteadas esta misma semana por el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde denunció que la isla es víctima de un castigo colectivo dictado desde la Casa Blanca.

En contraste, Rubio atribuye la responsabilidad a “los gobernantes comunistas de Cuba que continúan consolidando el control económico, robando y guardando en el extranjero los pocos recursos que quedan y culpando a otros por sus fracasos”.

El dirigente estadounidense concluye con una advertencia. Tras insistir en que Washington continuará usando todas las herramientas “para abordar las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano e impulsar las reformas económicas y políticas para darle a Cuba un futuro mejor”, insta a los líderes de la isla a que “opten por comprometerse con reformas reales, paz y prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”.