El dirigente golpista de Níger, el presidente Abdourahmane Tchiani, ha responsabilizado este fin de semana a Francia y a Europa de estar detrás de los últimos ataques de grupos yihadistas, entre ellos los registrados recientemente en el aeropuerto de la capital. Al mismo tiempo, ha avanzado su intención de triplicar el contingente actual de la fuerza conjunta que integran su país y las juntas militares de Burkina Faso y Malí.
En declaraciones a la radiotelevisión estatal nigerina RTN, Tchiani describió a los autores de los ataques como “mercenarios a sueldo de Francia”, y acusó tanto a París como al resto de Europa de financiar a estas organizaciones para exhibir una supuesta incapacidad de los africanos para gobernarse por sí mismos. “Esta lucha será larga, difícil y ardua ”, avisó, subrayando que “la soberanía implica sacrificios, y sacrificios sin límite”.
El presidente de facto aludía a acciones como la registrada a mediados del mes pasado, cuando al menos once soldados y dos civiles perdieron la vida en un asalto contra el Aeropuerto Internacional Diori de Niamey, el mismo lugar donde en enero se produjo un atentado reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico.
Asimismo, el líder nigerino confirmó que la fuerza desplegada por la Alianza de Estados del Sahel será reforzada tras la decisión adoptada por los ministros de Defensa de los tres países. “Hemos decidido aumentar esta fuerza a 18.000 hombres”, desde los cerca de 5.000 efectivos actuales, una medida que definió como un proyecto “a largo plazo”.
El anuncio llega en un contexto en el que los tres regímenes militares afrontan un deterioro de la seguridad, pese a haber asegurado que la ruptura con sus socios occidentales y el acercamiento a Rusia permitirían combatir con más eficacia las insurgencias armadas.
Níger, Malí y Burkina Faso constituyeron en 2023 la Alianza de Estados del Sahel tras romper con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental y ordenar la salida de las tropas francesas, con el objetivo de estrechar la cooperación con Moscú.
Las autoridades nigerinas anticipan nuevos intentos de atentados, aunque han rehusado ofrecer información sobre sus planes militares, alegando que las operaciones de seguridad no se harán públicas.