Una movilización de corte populista contra el canciller alemán Friedrich Merz reunió este sábado a 10.000 manifestantes en la ciudad oriental de Plauen, donde reclamaron la dimisión de su Ejecutivo y la celebración inmediata de elecciones anticipadas.
Los impulsores de la campaña, conocida como “Proyecto M1llion”, difundieron un catálogo de 11 exigencias, entre las que figuran abaratar el coste de la energía, implantar un billete de transporte público de 29 euros válido en todo el país, una reforma en profundidad de la radiotelevisión pública y la deportación inmediata de “todos los inmigrantes ilegales, delincuentes y condenados”.
En referencia directa a la revolución pacífica de 1989, muchos asistentes entonaron el eslogan “Somos el pueblo”, consigna que se utilizó en las protestas anticomunistas de la antigua Alemania Oriental.
La protesta, convocada bajo el lema “Unidad por Alemania”, se declaró oficialmente ajena a cualquier formación política. No obstante, la Alianza por la Democracia, la Tolerancia y el Coraje Cívico, un colectivo local prodemocrático, alertó sobre la implicación de sectores ultraderechistas en la organización.
“El evento está siendo promovido por canales de extrema derecha; en Facebook, los comentarios sobre la manifestación contienen mensajes de odio, y los llamamientos a la acción difunden discursos antisemitas y etnonacionalistas”, escribió el grupo.
De forma paralela, una contramanifestación reunió a unas 400 personas, según informó la Policía, sin que se produjeran incidentes reseñables durante la tarde.
En la concentración principal destacaban numerosas banderas alemanas y carteles azules con palomas blancas. También ondeaban enseñas del histórico Reino de Sajonia, símbolos que utiliza con frecuencia el partido de extrema derecha Sajones Libres, que había llamado a sus bases a sumarse a la marcha. “¡Este cártel, este gobierno debe irse!”, clamó uno de los oradores al inicio del acto, desatando una ovación entre los presentes.
El programa de 11 puntos de la iniciativa contempla además la supresión del impuesto al CO2, la puesta en marcha de un sistema de democracia directa inspirado en el modelo suizo y la simplificación de la burocracia.