Israel y Líbano inician en Washington un diálogo inédito en décadas para rebajar la tensión con Hezbolá

Con las conversaciones como telón de fondo, Líbano eleva a más de 2.100 las víctimas mortales por los ataques de Israel en el sur del país

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El secretario de Estado, Marco Rubio  Europa Press/Contacto/Mehmet Eser

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Oriente Medio mira este martes a Washington, donde han arrancado las conversaciones directas entre Israel y Líbano, un contacto sin precedentes en décadas que busca abrir una vía de desescalada en medio del recrudecimiento del conflicto en la frontera norte israelí y la ofensiva contra la milicia chií Hezbulá. Ambos países no mantienen relaciones diplomáticas desde la creación del Estado israelí en 1948.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha recibido en la capital estadounidense a los embajadores de ambos países, en una reunión que ha marcado el inicio formal de un proceso diplomático aún incipiente pero cargado de expectativas. Tanto las delegaciones como el propio Departamento de Estado han calificado el encuentro como “histórico”, aunque fuentes diplomáticas reconocen que el contexto político y militar limita de forma notable cualquier posibilidad de acuerdo a corto plazo.

La iniciativa, impulsada por la Administración de Donald Trump, pretende activar un canal político directo mientras sobre el terreno continúa la confrontación militar.

Un intento de alto el fuego en medio de la guerra abierta

“Somos conscientes de que nos enfrentamos a décadas de una historia compleja que no se resolverá de forma inmediata”, ha señalado Rubio antes del encuentro.

El secretario de Estado ha subrayado que el objetivo no es alcanzar soluciones rápidas, sino iniciar un proceso sostenido. “Podemos empezar a avanzar con un marco que permita que ocurra algo muy positivo, algo duradero, para que el pueblo libanés pueda tener el futuro que merece y para que el pueblo de Israel pueda vivir sin miedo”, ha afirmado.

La reunión, que ha empezado a las 11.00 de la mañana (hora local) y se ha prolongado durante más de tres horas, pretenden sentar las bases de un eventual alto el fuego y abrir un marco de negociación más amplio sobre cuestiones estructurales como la seguridad en la frontera norte de Israel y el futuro del arsenal del partido-milicia chií Hezbolá, uno de los principales focos de tensión regional.

Rubio ha calificado las conversaciones como una “oportunidad histórica” para reducir tensiones y reconstruir canales de comunicación entre dos países enfrentados desde hace décadas. Sin embargo, ha rebajado las expectativas al advertir que el proceso es “complejo” y no conducirá a un acuerdo rápido.

Beirut cree que es el "principio del fin" y Hezbolá rechaza las negociaciones

Desde Beirut, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha acogido con esperanza el inicio de las conversaciones, asegurando que la reunión puede marcar el “principio del fin del sufrimiento de los libaneses”, especialmente de los del sur. Aoun ha insistido además en la necesidad de que Israel se retire de las zonas ocupadas del sur del Líbano y ha planteado el despliegue del ejército libanés en esas áreas, actualmente bastión de Hizbulá, como parte de una eventual solución de estabilización.

Por su parte, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, ha rechazado las conversaciones, calificando el intento diplomático como “inútil”.

Líbano eleva a más de 2.100 muertos las víctimas mortales

El arranque del diálogo se produce en un contexto de alta tensión en la región. Las Fuerzas de Defensa de Israel han advertido de la posibilidad de un aumento de los ataques de Hezbulá en las próximas horas, mientras instan a la población a mantenerse en alerta ante la evolución de la situación.

En paralelo, el Ministerio de Sanidad libanés ha elevado a 2.124 muertos y más de 6.900 heridos el balance provisional de víctimas desde el inicio de la escalada, en una guerra que ha intensificado la presión humanitaria en el país y ha desbordado la capacidad de respuesta en varias regiones del sur.

En este contexto regional de alta volatilidad, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado además que las conversaciones con Irán podrían reanudarse “en los próximos dos días”, lo que añade una nueva dimensión al tablero diplomático en Oriente Medio.

La administración estadounidense intenta así contener varios frentes simultáneos en una región donde cualquier avance diplomático convive con el riesgo permanente de una escalada militar.