La ofensiva en Yemen se intensifica en Marib, último bastión gubernamental cercano a Saná

La ofensiva hutí sobre Marib reaviva la guerra en Yemen y agrava una crisis humanitaria que en 2026 afectará a más de 22 millones de personas.

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Imagen de archivo de un presunto dron saudí interceptado en Al Jawf (Yemen) Europa Press/Contacto/Mohammed
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El Gobierno de Yemen ha informado esta tarde del inicio de una nueva ofensiva de la insurgencia hutí contra la ciudad de Marib, en el oeste del país. Se trata de la capital de la provincia del mismo nombre y del principal enclave que aún controlan las fuerzas gubernamentales más próximo a Saná, la capital, bajo dominio rebelde desde hace más de diez años. El movimiento hutí, aliado firme de Irán, mantiene un papel clave en el actual tablero bélico regional.

“La milicia hutí terrorista ha reanudado el bombardeo de los barrios civiles en la ciudad de Marib con misiles y drones”, ha señalado el Ejército yemení en redes sociales. Por su parte, Ansarolá, el brazo político de los hutíes, ha justificado las acciones de las últimas 72 horas como “medidas preventivas destinadas a frustrar los planes” de Arabia Saudí, principal socio militar del Ejecutivo reconocido internacionalmente, con especial foco en un campamento castrense de la zona.

“Renovamos nuestro consejo a los engañados y los estafados de los hijos de nuestro país para que abandonen los campamentos del enemigo saudí y regresen a sus regiones antes de que sea demasiado tarde”, advirtió el viernes el portavoz militar hutí, Yayha Sarea, “y pedimos que no se conviertan en el combustible de entidades traidoras”, en alusión al Gobierno asentado en Adén, “que han hipotecado su destino al exterior mientras trafican con ellos y con su sangre”.

A los ataques sobre Marib se suma que al menos once personas resultaron heridas en la región saudí de Najrán, en el sur del reino, tras un ataque atribuido a las milicias hutíes el pasado jueves. Este incidente culmina cerca de un mes de repunte de la violencia en una guerra que en los últimos años había reducido su intensidad, pero que dista mucho de haber concluido, como evidencian también los choques recientes entre los separatistas del sur y el Gobierno yemení en Adén, socios incómodos en una frágil coalición contra los hutíes.

En reacción a esta escalada, el Ejército de Yemen ha comunicado la puesta en marcha de una operación militar contra posiciones, efectivos y recursos de los rebeldes en distintos puntos de las líneas de frente, con especial énfasis en la ciudad portuaria de Hodeida, controlada por la insurgencia. Además, la radiotelevisión estatal de Irán ha informado de la presunta muerte del jefe del Estado Mayor del Ejército yemení, el general Saghir bin Aziz, en uno de los ataques hutíes en Marib, extremo que por ahora no ha sido ratificado de forma oficial.

Ante este deterioro, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas expresó este viernes su inquietud por el aumento de las tensiones en Yemen e instó a todas las partes a evitar pasos que puedan poner en peligro los esfuerzos diplomáticos encaminados a un alto el fuego duradero o que amenacen la estabilidad regional e internacional.

El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, ha advertido del riesgo real de que el país vuelva a un conflicto a gran escala, en el que sería el episodio más crítico desde la tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022. Esta situación se ve agravada por las guerras en Gaza e Irán, que han empujado a los hutíes a lanzar ataques contra Israel y contra la navegación comercial como gesto de apoyo a la causa palestina y a las autoridades iraníes.

Crisis humanitaria extrema y previsiones para 2026

Todo ello tiene lugar en medio de una de las emergencias humanitarias más graves del planeta. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) señalan a Yemen como un “punto crítico” comparable a las situaciones límite que se viven en Gaza o Sudán.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó este jueves de que “miles de familias” en Yemen han perdido “sus hogares y el acceso a servicios básicos” debido a inundaciones, desplazamientos forzosos y el empeoramiento de las condiciones económicas que siguen castigando al país. Según sus proyecciones, “más de 22 millones de personas --cerca de la mitad, mujeres y niñas-- necesitarán asistencia humanitaria y protección” a lo largo de 2026.

El organismo precisa que la magnitud de la crisis es tal que “en 2026, más de 22 millones de personas --entre ellas 10,95 millones de mujeres y niñas-- necesitarán asistencia humanitaria y servicios de protección”. “Esta población incluye a 5,2 millones de desplazados internos, 329.000 migrantes y 63.000 refugiados y solicitantes de asilo”, ha detallado la OIM, subrayando el enorme desafío que afrontan las agencias internacionales de ayuda.