El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reiterado este lunes que el ataque contra las celebraciones del Orgullo en Berlín no fue “al azar” y ha reclamado respuestas que vayan más allá de las habituales declaraciones de repulsa, después del atropello masivo que dejó una víctima mortal y cerca de una treintena de heridos.
“Está claro que no podemos limitarnos solo a declaraciones. Tendremos que reaccionar con prudencia, pero también con determinación”, ha subrayado el dirigente conservador en una comparecencia en Berlín, en la que también se ha preguntado si el atentado podría haberse evitado.
Ha insistido en que “el objetivo del ataque no fue elegido al azar” y que no se trata únicamente de una agresión dirigida a la comunidad LGTBI. “Fue un ataque contra nuestra libertad, fue un ataque contra nuestra sociedad libre. Fue un ataque contra nuestra libertad y nuestro liberalismo”, ha denunciado, apuntando a un ataque contra los valores fundamentales del país.
Merz ha adelantado que el Gobierno alemán adoptará nuevas medidas con el fin de “proteger y defender la libertad, apertura y liberalismo” que caracterizan a la sociedad alemana, sin detallar por el momento qué tipo de iniciativas se pondrán en marcha.
Por otro lado, este lunes el alcalde de Berlín, Kai Wegner, ha confirmado que la mujer fallecida en el presunto ataque de motivación islamista era una ciudadana polaca que se encontraba de viaje en la capital alemana acompañada por su hija.
La Policía berlinesa informó el domingo de que abatió a tiros al sospechoso del atropello durante las celebraciones del Orgullo en Berlín, después de que este se abalanzara sobre los agentes con un “arma punzante en las manos”.
Las pesquisas preliminares señalan que una única persona, el alemán Abdul B., de origen libanés y de 21 años, fue el responsable del ataque contra los actos del Orgullo. Según la investigación, el sospechoso mostraba un presunto interés en mantener filiación con la organización yihadista Estado Islámico.