El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en ruso) afirmó este jueves haber abortado un presunto complot de los servicios de Inteligencia de Ucrania que tenía como objetivo asesinar, mediante el uso de drones, a un alto responsable del Ministerio de Defensa en Moscú, la capital del país.
En una nota oficial, el FSB señaló que “tras una serie de operaciones de investigación y de Contrainteligencia, se ha logrado frustrar un intento de asesinato por parte de la Inteligencia ucraniana con la participación directa de garantes europeos, que buscaban realizar actos terroristas y de sabotaje a una escala sin precedentes”.
Según el organismo de seguridad, los servicios ucranianos habrían planeado emplear vehículos aéreos no tripulados para lanzarlos contra instalaciones militares, infraestructuras industriales y personal del Ministerio de Defensa ruso. El comunicado subraya que, gracias a estas actuaciones, “se ha logrado impedir un ataque contra un alto cargo de dicho Ministerio en Moscú”.
Las pesquisas habrían llevado a la detención de una ciudadana rusa nacida en 2001, que, de acuerdo con la versión del FSB, fue captada en 2024 por la Inteligencia de Ucrania a través de Whatsapp para “llevar a cabo labores de reconocimiento y localizar así a posibles objetivos en Moscú y San Petersburgo”.
Más adelante, en marzo de 2026, mientras “cumplía con las tareas que tenía asignadas”, la detenida habría alquilado un piso en Moscú, donde “instaló cámaras de vídeo para vigilar la residencia y el vehículo del objetivo en cuestión, transmitiendo las imágenes a Ucrania”.
El FSB añadió que “la acusada ha admitido su culpa y está cooperando con la investigación”, antes de precisar que permanece bajo custodia. En el mismo comunicado, las autoridades de seguridad concluyen que “Rusia alerta a sus ciudadanos de que las agencias de la Inteligencia ucraniana están utilizando viviendas alquiladas para llevar a cabo ataques terroristas en el país”.