La Administración de Donald Trump se dispone a anunciar un acuerdo nuclear con Arabia Saudí que permitirá al reino desarrollar un programa de enriquecimiento de uranio destinado, según Washington, a la producción de energía con fines exclusivamente civiles.
El pacto, ya autorizado por el presidente estadounidense, supone uno de los movimientos geopolíticos más relevantes de los últimos años en Oriente Medio y llega en un momento especialmente delicado, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y por las tensiones en torno al programa nuclear de Teherán.
Aunque la Casa Blanca insiste en que el acuerdo no persigue objetivos militares, la decisión ha despertado inquietud entre expertos y parte de la oposición estadounidense, que teme que la capacidad de enriquecer uranio pueda facilitar en el futuro el desarrollo de armamento nuclear por parte de Riad.
Un giro en plena guerra con Irán
La autorización del acuerdo llega cuando la Administración Trump mantiene que uno de los principales objetivos de la ofensiva militar contra Irán es impedir que el régimen de los ayatolás obtenga la bomba atómica.
Precisamente por ello, la decisión de permitir que otro actor clave de la región pueda enriquecer uranio ha abierto un intenso debate político en Washington.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió que Estados Unidos "nunca adoptaría una política que favorezca la proliferación nuclear" y aseguró que el programa saudí estará orientado exclusivamente a la generación de energía.
No obstante, los detalles técnicos del acuerdo todavía no se han hecho públicos.
Un acuerdo de 30 años
Según medios estadounidenses, el pacto tendrá una duración de 30 años y contempla la participación de la industria nuclear norteamericana en la construcción de infraestructuras energéticas en Arabia Saudí.
Entre las principales beneficiarias figura Westinghouse, una de las mayores compañías estadounidenses especializadas en el diseño y construcción de reactores nucleares, que podría asumir buena parte de los contratos derivados del acuerdo.
La Administración Trump sostiene que la operación generará miles de millones de dólares para la industria estadounidense y reforzará la cooperación estratégica con uno de sus principales aliados en Oriente Medio.
El Congreso tendrá la última palabra
Aunque el presidente ya ha autorizado el pacto, su entrada en vigor deberá superar el procedimiento previsto en el Congreso estadounidense.
El acuerdo podrá salir adelante salvo que una mayoría cualificada del Senado vote en contra, un escenario que, por el momento, parece poco probable debido al respaldo de buena parte de los legisladores republicanos.
Diversos analistas consideran que Israel será uno de los principales opositores a la iniciativa, al entender que cualquier capacidad de enriquecimiento de uranio en la región podría alterar el equilibrio estratégico en Oriente Medio.
Una negociación iniciada con Biden
La posibilidad de un acuerdo nuclear con Arabia Saudí no nació durante el segundo mandato de Donald Trump.
La Administración de Joe Biden ya había explorado esta opción dentro de un paquete diplomático más amplio que buscaba avanzar hacia la normalización de las relaciones entre Arabia Saudí e Israel como continuación de los Acuerdos de Abraham, impulsados por Trump durante su primer mandato.
Sin embargo, aquel proyecto quedó paralizado tras los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.
Ahora, la Casa Blanca ha decidido desvincular el acuerdo nuclear de cualquier exigencia relacionada con la normalización diplomática entre Riad e Israel, facilitando así su cierre.