El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha concentrado este martes en la Casa Blanca buena parte de la agenda diplomática internacional al recibir, en dos reuniones separadas, al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
Las conversaciones se han celebrado a puerta cerrada y han estado centradas en los dos principales conflictos que condicionan actualmente la política exterior estadounidense: la guerra entre Rusia y Ucrania y el enfrentamiento con Irán en Oriente Próximo.
La Casa Blanca apenas ha ofrecido detalles sobre el contenido de los encuentros. Su portavoz, Karoline Leavitt, se ha limitado a calificarlos como “positivos y productivos”, sin anunciar nuevos acuerdos, hojas de ruta diplomáticas o compromisos concretos para detener las hostilidades.
Los contactos, sin embargo, han permitido escenificar dos relaciones que atraviesan momentos diferentes. Mientras los vínculos entre Trump y Zelenski han mejorado después de los fuertes desencuentros registrados durante los primeros meses del segundo mandato del republicano, la reunión con Netanyahu se ha producido en un contexto de crecientes diferencias sobre la estrategia militar israelí y el futuro de las negociaciones con Teherán.
Ambos dirigentes extranjeros se encontraban en Washington para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales defensores en el Congreso estadounidense tanto de Ucrania como de Israel y una figura especialmente influyente en la política exterior del Partido Republicano.
Zelenski pide reactivar la vía diplomática con Rusia
Zelenski ha descrito su encuentro con Trump como una “buena reunión” y ha agradecido a Estados Unidos su apoyo a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa.
El mandatario ucraniano ha explicado que uno de los principales asuntos abordados ha sido la posibilidad de que Ucrania produzca interceptores para los sistemas antiaéreos Patriot mediante licencias estadounidenses. Kiev considera estas defensas esenciales para hacer frente a los ataques rusos con misiles balísticos y de crucero contra ciudades, infraestructuras energéticas e instalaciones militares.
“El presidente y yo discutimos las licencias para la producción de interceptores Patriot y varias otras ideas que podrían ayudar”, ha señalado Zelenski tras abandonar el Despacho Oval.
A good meeting with President Trump @POTUS at the Oval Office. Thank you for everything we do together to protect the lives of Ukrainians and advance peace. First and foremost, I offered President Trump our condolences on the passing of Lindsey Graham. He was a true friend of… pic.twitter.com/56yoaeqb2B
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) July 28, 2026
La posibilidad de avanzar hacia una producción conjunta o autorizada de este tipo de munición forma parte de los esfuerzos ucranianos por reducir su dependencia de los envíos procedentes de los arsenales de sus aliados. El fabricante estadounidense Raytheon había mostrado previamente su disposición a estudiar fórmulas de coproducción, aunque los detalles industriales, financieros y temporales todavía deben ser negociados.
El presidente ucraniano también ha trasladado a Trump la necesidad de revitalizar el proceso diplomático con Rusia, en un momento en el que las conversaciones permanecen bloqueadas y los ataques de ambos países se han intensificado.
“También hablamos sobre diplomacia. Es importante que el proceso diplomático se revitalice”, ha indicado Zelenski, quien ha añadido que los equipos de ambos gobiernos concretarán los siguientes contactos.
La reunión de este martes contrasta con el enfrentamiento público protagonizado por Trump y Zelenski en febrero de 2025, cuando el presidente estadounidense y su vicepresidente, JD Vance, reprocharon al mandatario ucraniano su actitud hacia Washington y cuestionaron la continuidad del apoyo militar.
Aquel encuentro terminó de manera abrupta y evidenció la desconfianza de la nueva Administración republicana hacia Kiev. Durante los meses posteriores, Trump llegó a suspender temporalmente parte de la asistencia estadounidense para presionar a Ucrania y forzar avances en la negociación con Moscú.
El tono ha cambiado progresivamente a lo largo de 2026. La capacidad ucraniana para frenar los avances terrestres rusos, el desarrollo de sus operaciones con drones y los ataques contra infraestructuras militares y energéticas en territorio ruso han mejorado la percepción de Kiev en algunos sectores del entorno de Trump.
Netanyahu califica de “excelente” la reunión con Trump
La otra gran cita de la jornada ha reunido a Trump y Netanyahu durante aproximadamente una hora y media. El primer ministro israelí ha definido el encuentro como “excelente” y ha asegurado que ha sido “una de las mejores conversaciones” que ha mantenido con un presidente estadounidense.
Netanyahu ha destacado que el diálogo estuvo marcado por “una colaboración plena”, “el apoyo mutuo” y el objetivo compartido de impedir que Irán disponga de armas nucleares.
“Ha sido también una oportunidad para intercambiar ideas y coordinar asuntos importantes para la seguridad y el futuro del Estado de Israel”, ha afirmado en un vídeo difundido después de la reunión.
En el encuentro han participado también el vicepresidente JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, además de miembros de la delegación israelí.
Trump mantiene abierta la negociación con Irán
La visita de Netanyahu se produce después de que Trump anunciara el pasado viernes una pausa en los ataques contra Irán para ofrecer “mayor espacio a la diplomacia”.
El presidente estadounidense ha asegurado que su Administración mantiene “muy buenas conversaciones” con Teherán, aunque ha advertido de que recurrirá nuevamente a la fuerza si las negociaciones fracasan o si las autoridades iraníes incumplen sus compromisos.
“Es un equilibrio muy delicado”, afirmó Trump antes de recibir al primer ministro israelí. El presidente sostuvo que Estados Unidos se encuentra en una posición sólida y que Irán conoce las consecuencias de no alcanzar un acuerdo.
Netanyahu, por el contrario, ha defendido tradicionalmente una postura más agresiva y ha insistido en que Teherán podría estar ocultando centrifugadoras avanzadas y reservas de uranio enriquecido en instalaciones subterráneas.
Uno de los puntos de fricción gira en torno a Pickaxe Mountain, una supuesta instalación secreta iraní en la que Israel sospecha que podrían haberse trasladado materiales nucleares.
Trump mostró públicamente su irritación con la forma en la que Netanyahu había trasladado estas advertencias a los medios. “No necesito que Bibi me lo diga”, señaló el presidente, que reprochó al dirigente israelí que hiciera públicas determinadas informaciones antes de comunicárselas directamente.
El mandatario estadounidense volvió a amenazar con atacar las instalaciones si las conversaciones fracasan, pero dejó claro que la decisión sobre cualquier nueva intervención corresponderá a Washington.
Las diferencias entre Trump y Netanyahu
La reunión ha sido la primera celebrada en la Casa Blanca entre ambos dirigentes desde el inicio de la ofensiva conjunta estadounidense-israelí contra Irán y la octava visita de Netanyahu desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025.
Aunque los dos líderes mantienen una relación personal estrecha y Estados Unidos continúa siendo el principal aliado internacional de Israel, las diferencias estratégicas se han hecho más visibles durante los últimos meses.
Trump ha reprochado a Netanyahu la continuidad de algunas operaciones israelíes en Líbano y su impacto sobre los intentos estadounidenses de consolidar una tregua regional. También ha rechazado las presiones israelíes contra una posible venta de cazas F-35 a Turquía.
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“Nadie puede decirme qué armamento puedo vender a otros países”, respondió el presidente estadounidense cuando fue preguntado por las objeciones israelíes.
Netanyahu, por su parte, teme que una pausa prolongada en las operaciones permita a Irán reorganizar sus capacidades militares y avanzar clandestinamente en su programa nuclear. Estas diferencias han deteriorado una relación que, durante los primeros meses del segundo mandato de Trump, se caracterizó por una fuerte coordinación militar y política.
El primer ministro israelí afronta además unas elecciones especialmente difíciles en octubre. Una imagen de proximidad con Trump puede reforzar su posición interna, mientras que un distanciamiento de la Casa Blanca podría aumentar las críticas de la oposición y de sus rivales dentro del bloque conservador.