La Prefectura de Gironda, en el suroeste de Francia, ha dado este jueves luz verde para que 84.000 vecinos evacuados en los últimos días en nueve localidades puedan regresar a sus viviendas tras un gran incendio que continúa "estabilizado" y que ha calcinado ya 42.000 hectáreas de este departamento.
La prefecta Sophie Brocas ha comunicado, en declaraciones difundidas por la cadena BFMTV, la "reintegración inmediata autorizada" de los habitantes de Mios, Le Barp, Cestas, Saint-Jean d'Illac, Martignas sur Jalles, Saint-Médard en Jalles, Saint-Aubin du Médoc, Salaunes y Sainte-Hélène, cifrando en 84.000 las personas afectadas por esta decisión.
Si se suman las localidades de Eysines, Mérignac y Le Haillan, también limítrofes con la ciudad de Burdeos, el número total de personas que pueden volver a sus casas se eleva a unas 144.000, según detalla el portal de noticias Ici, mientras los servicios de emergencia prosiguen las tareas de extinción de un fuego que se mantiene "estabilizado".
En el dispositivo continúan desplegados 3.300 bomberos, apoyados por 24 aeronaves, 1.500 militares, 1.250 agentes de las fuerzas de seguridad y siete camiones cisterna. Desde el inicio del incendio, más de 230 bomberos han resultado heridos y se han destruido 240 viviendas, de acuerdo con este medio.
"Vamos por buen camino", ha afirmado Brocas, aunque ha pedido a la población que permanezca alerta ante la posibilidad de "nuevas evacuaciones" si la situación empeora.
Por su parte, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha subrayado que el incendio en Gironda está "estabilizado pero no contenido, persisten numerosos focos tanto dentro como fuera del perímetro".
"La situación sigue siendo complicada", ha señalado en una comparecencia ante la prensa, en la que ha explicado que una de las prioridades de los equipos de emergencias es "controlar el perímetro del incendio, que se extiende a lo largo de 240 kilómetros", con el fin de "evitar su propagación mediante cortafuegos, contrafuegos y otras medidas".