La negociación del Gobierno con la banca para asegurar servicios financieros en todo el territorio no es suficiente. Ese es al menos el diagnóstico del Congreso, que con más o menos reparos, ha aprobado la toma en consideración de una proposición de ley para instalar cajeros automáticos en todos los municipios y barrios sin servicios financieros.
La propuesta llega a la Cámara impulsada por el Parlament de Catalunya y ya fue tramitada en casi los mismos términos –no estaban incluidos los barrios– a partir de una proposición de ley de Junts en el Senado. Entonces caducó en Comisión, con las enmiendas registradas, con la disolución anticipada de las Cortes.
