El zumo de remolacha apunta a aliado para la función renal en embarazadas con enfermedad renal crónica

Un estudio del King's College sugiere que el zumo de remolacha podría apoyar la función renal en embarazadas con enfermedad renal crónica.

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Una investigación desarrollada por especialistas del King's College de Londres (Reino Unido) ha observado que el consumo de zumo de remolacha podría contribuir a mejorar la función renal en mujeres embarazadas con enfermedad renal crónica (ERC), un grupo de pacientes para las que muchos tratamientos habituales resultan poco seguros para el feto durante la gestación.

“Para las mujeres que viven con ERC, el embarazo siempre ha implicado un difícil dilema entre preservar su propia salud y garantizar la seguridad de su bebé, a menudo con escasas herramientas para lograr ambas cosas”, ha señalado la profesora y autora principal del trabajo, la doctora Kate Bramham, quien ha subrayado que los resultados obtenidos “constituyen un primer paso alentador hacia una intervención de bajo coste y bajo riesgo”.

El estudio, publicado en la revista especializada 'Kidney International Reports' y financiado por Kidney Research UK, indica que un suplemento diario de zumo de remolacha podría convertirse en una opción sencilla y al alcance para apoyar la función de los riñones durante el embarazo en mujeres con ERC. Según la nefróloga, ello “podría marcar una verdadera diferencia para este grupo de mujeres, que durante demasiado tiempo han estado desatendidas por la investigación”.

Como recuerdan los autores, la gestación supone una sobrecarga para los riñones y, en pacientes con enfermedad renal moderada o grave, cerca de la mitad sufre un deterioro de la función renal a lo largo del embarazo. Pese a estos riesgos, el pronóstico de las embarazadas con ERC apenas ha variado en tres décadas, de modo que muchas se ven obligadas a interrumpir su medicación durante al menos nueve meses.

El papel del nitrato dietético del zumo de remolacha

En este contexto, el equipo analizó si el nitrato dietético presente en el zumo de remolacha podría ofrecer una vía sencilla y segura para proteger la salud renal en este periodo. Para ello, se reclutó a 108 gestantes con ERC en estadios 2 a 5 en ocho hospitales británicos, que fueron asignadas al azar a atención estándar o a un suplemento diario de zumo de remolacha antes de las 25 semanas de embarazo.

Aunque el objetivo principal era valorar la viabilidad de un ensayo clínico de mayor tamaño, los datos apuntan también a posibles efectos positivos tanto en las madres como en los recién nacidos. Este alimento contiene de forma natural grandes cantidades de nitrato, que el organismo transforma en óxido nítrico, una molécula que favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora la circulación.

Las participantes que tomaron el suplemento de zumo de remolacha registraron, en conjunto, alrededor de un 70 por ciento menos de eventos adversos graves que las mujeres que solo recibieron la atención estándar. Además, los investigadores han detallado que, entre los eventos adversos graves que sí se produjeron, cerca de la mitad afectaron a los recién nacidos.

En las gestantes con enfermedad renal más avanzada se apreciaron indicios de una mejor función renal tras el parto, menos ingresos neonatales en unidades de cuidados intensivos y una menor necesidad de fármacos antihipertensivos durante la gestación. Paralelamente, no se detectaron problemas de seguridad atribuibles a la suplementación con este zumo, incluyendo la ausencia de incrementos en los niveles de potasio en sangre (hiperpotasemia).

Una opción prometedora que requiere más ensayos

“El embarazo puede suponer una carga adicional para los riñones y, para las mujeres con ERC, actualmente existen opciones limitadas para proteger la función renal durante este periodo”, ha recordado la primera firmante del trabajo y doctoranda del King's College, la doctora Priscilla Smith, quien ha añadido que los “hallazgos” obtenidos “sugieren que el zumo de remolacha podría ofrecer una alternativa sencilla y accesible, segura y que merece la pena investigar más a fondo”.

Pese a los resultados alentadores, el equipo investigador insiste en que son necesarios ensayos clínicos más amplios para aclarar si el zumo de remolacha puede reducir de forma significativa el deterioro de la función renal y mejorar los resultados a largo plazo tanto para las madres como para sus hijos. De confirmarse, esta estrategia supondría una intervención económica y fácilmente disponible para apoyar a las mujeres con ERC durante el embarazo.

“Estos primeros hallazgos sientan una base importante para futuras investigaciones sobre la protección de las mujeres con ERC durante el embarazo y de sus bebés”, ha concluido el profesor clínico titular del King's College y coautor del estudio, el doctor Andrew Webb.