Sanidad

Expertos alertan del auge de la melatonina en niños pese a la falta de pruebas sólidas

Un estudio en JAMA alerta del fuerte aumento del uso de melatonina en niños pequeños y de la falta de evidencias en menores con desarrollo normal.

3 minutos

Publicado

3 minutos

Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha difundido en la revista “JAMA Network Open” un trabajo en el que constata un incremento generalizado de las prescripciones de melatonina en población infantil. El estudio advierte de que apenas existe evidencia científica que avale su eficacia en menores con desarrollo normal, lo que refuerza la urgencia de promover estrategias para prevenir y contener su uso en la infancia.

La melatonina se ha convertido en la principal causa de exposición no supervisada a fármacos y de intoxicaciones atendidas en los servicios de urgencias en niños de corta edad, entre 0 y 6 años. Hasta ahora, la literatura científica ha recogido beneficios de este compuesto en menores de 7 a 18 años con trastornos neurológicos, pero no se había analizado de forma específica su impacto en los más pequeños.

“El estudio revela que el uso de melatonina en niños pequeños está aumentando de forma constante durante la última década casi exponencialmente, multiplicando por cinco su uso, desde el año 2009 y sobre todo, después del covid. De hecho, es la sustancia más usada por padres, sin supervisión médica, e incluso, también, de sobredosis farmacológica, en niños menores de 5 años. La mayor parte de los tratamientos no tiene efectos secundarios, aunque se ha descrito algún fallecimiento”, ha señalado el presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, Carlos Javier Egea, en unas declaraciones a SMC España.

En esta revisión, los autores han analizado 19 estudios que muestran que las pautas de prescripción de melatonina, su uso mantenido en el tiempo y los episodios de sobredosis en niños pequeños (de 0 a 6 años) se han incrementado durante los últimos veinte años. Cinco de los ensayos de intervención incluidos señalan que los menores con trastorno del espectro autista u otras afecciones relacionadas conciliaban el sueño con mayor rapidez tras recibir tratamiento con melatonina, pero ninguno evaluó su eficacia en niños con desarrollo típico ni siguió los resultados más allá de dos años.

“Estos hallazgos respaldan la práctica clínica de recomendar melatonina para niños pequeños con trastorno del espectro autista (TEA) después, siempre, tras haber evaluado la intervención conductual, bajo, siempre, supervisión médica, pero añade, que no hay evidencia que respaldara esta práctica de tratamiento en niños sin alteraciones neurológicas”, ha apuntado Egea.

Intervenciones conductuales antes del fármaco

A la luz de estos datos, los investigadores plantean que los profesionales sanitarios deberían priorizar la información y el abordaje mediante intervenciones conductuales en los niños pequeños, con el objetivo de minimizar la necesidad de medicación y reducir el riesgo de sobredosis.

“Su eficacia y utilidad está validada en problemas de neurodesarrollo a más largo plazo, pero esto no es trasladable a niños con insomnio con desarrollo normal. Su uso solo parece razonable, en ciertos casos, en problemas de insomnio de inicio, a corto plazo y a dosis no muy altas, por precaución y por no saber aún muchas cosas de esta hormona neuroendocrina”, ha subrayado a SMC España Óscar Larrosa, neurofisiólogo clínico, experto en Medicina del Sueño y responsable clínico-asistencial de la Unidad de Medicina del Sueño de MIP Salud-Medicina Integral Personalizada.

En esta misma línea, el jefe del Servicio de Asesoría e Información del Medicamento en la Subdirección de Farmacia y Prestaciones del Servicio Navarro de Salud, Javier Garjón, indica también a SMC que las recomendaciones de los autores se consideran sensatas, aunque derivan sobre todo de la limitada información disponible más que de conclusiones firmes extraídas de la revisión.

“Pasa por limitar el uso de melatonina en niños pequeños a las indicaciones aprobadas y siempre tras intentar medidas no farmacológicas, la necesidad de una adecuada supervisión y que sería mejor posicionar la melatonina como medicamento y no como suplemento”, ha finalizado Garjón.