La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) ha difundido una actualización de su guía dietética con nueve pautas esenciales para preservar la salud del corazón, en la que subraya la necesidad de limitar al máximo los alimentos ultraprocesados y las grasas saturadas, junto con otras recomendaciones de alimentación cardiosaludable que conviene mantener a lo largo de toda la vida.
“Estas recomendaciones se aplican a cualquier lugar donde comas: en casa, en la escuela, en el trabajo, en restaurantes o en tu comunidad. Lo importante es progresar, no alcanzar la perfección. Cada vez que eliges una alternativa más saludable, das un paso hacia una vida más sana”, ha destacado la presidenta voluntaria del comité de redacción del documento, Alice H. Lichtenstein.
Entre los nueve consejos de la AHA, se sitúa en primer plano la conveniencia de ajustar la cantidad de comida al nivel de actividad física diaria, con el objetivo de lograr y conservar un peso corporal adecuado. A partir de ahí, el documento detalla una serie de indicaciones concretas sobre qué comer y con qué frecuencia.
El texto anima a priorizar un consumo generoso de frutas y verduras variadas, aclarando que las opciones enlatadas y congeladas también pueden ser una elección nutritiva y asequible. Del mismo modo, invita a preferir alimentos elaborados sobre todo con cereales integrales, como el pan y el arroz integral, en sustitución de los cereales refinados, entre ellos el pan blanco o el arroz blanco.
La guía sugiere dar protagonismo a fuentes de proteína consideradas más saludables, como las legumbres y los frutos secos, por delante de la carne; recomienda incluir pescado y marisco de forma habitual y optar por lácteos desnatados o bajos en grasa. En el caso de la carne roja, se aconseja elegir cortes magros, evitar los productos procesados y moderar el tamaño de las raciones.
Asimismo, propone sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas beneficiosas, presentes en frutos secos, semillas, aguacates y aceites vegetales no tropicales. En coherencia con ello, insta a centrarse en alimentos poco procesados, reducir al mínimo el consumo de refrescos y comidas con azúcares añadidos, seleccionar productos con bajo contenido en sodio y recortar el uso de sal en la cocina, recurriendo en su lugar a hierbas aromáticas, especias o zumo de limón.
La AHA también llama la atención sobre los peligros asociados al consumo de alcohol, entre ellos un mayor riesgo de hipertensión y otros trastornos de salud. Por este motivo, si no se bebe, desaconseja empezar a hacerlo y, en caso de que ya forme parte de la rutina, pide limitar su ingesta.
Los especialistas de la Asociación Americana del Corazón precisan que estas recomendaciones no pretenden ser rígidas ni excesivamente restrictivas, sino ofrecer un marco flexible que permita a cada persona diseñar un patrón de alimentación saludable acorde con sus gustos, su cultura y religión, sus necesidades particulares, su capacidad económica y las distintas etapas vitales.
Lichtenstein ha recalcado, además, la relevancia de instaurar un estilo de vida saludable desde edades tempranas, para lo que los adultos deben actuar como modelo para los niños. “Las enfermedades cardiovasculares comienzan en la infancia; incluso los factores prenatales pueden contribuir a un mayor riesgo en los niños a medida que crecen. Por lo tanto, es importante que se adopten hábitos alimenticios saludables desde la niñez y que se mantengan a lo largo de toda la vida”, ha señalado.