La Sociedad de Nutrición Comunitaria avala el consumo de huevos y descarta su vínculo con la enfermedad cardiovascular

La SENC respalda el consumo regular de huevos, descarta que aumenten el riesgo cardiovascular y refuerza una dieta consciente, sostenible y personalizada.

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Los huevos destacan por su elevado aporte nutricional y, según la última actualización de las “Guías Alimentarias para la población española” de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), tomar hasta 6-7 huevos a la semana en personas físicamente activas, y entre 3 y 4 en individuos más sedentarios, resulta beneficioso y no se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Esta nueva versión de la guía pone el foco en la alimentación consciente y adopta una perspectiva integral “One Health”, que conecta de forma directa las decisiones alimentarias con la sostenibilidad ambiental. En este sentido, el documento subraya la importancia de un “consumo consciente” basado en productos de temporada, de cercanía y con una huella ecológica reducida.

El presidente de la SENC, Javier Aranceta, explica que la finalidad de esta edición es proporcionar a la ciudadanía “información clara, veraz y accesible” para favorecer elecciones alimentarias más saludables y responsables, con impacto positivo en la salud individual, familiar y del entorno.

El sobrepeso y la obesidad figuran entre los factores que “más deterioran la salud en España”, y en el ámbito de la enfermedad cardiovascular la dieta y el ejercicio desempeñan un papel determinante. En las últimas décadas, los alimentos propios de la dieta mediterránea han ido siendo reemplazados por productos ultraprocesados o preparados, una tendencia que, según Aranceta, “aleja el consumo actual del consumo tradicional y acerca a mayor riesgo en relación a la salud y a las enfermedades crónicas prematuras”.

Frente a ello, defiende avanzar hacia una alimentación personalizada, ajustada a cada individuo (en función de su cultura, costumbres familiares u otros condicionantes) y hacia una alimentación de precisión, que incorpora variables como la información genética. Estas estrategias, sostiene, permitirán perfeccionar las herramientas diagnósticas y “adecuarán la alimentación a cada paciente”.

Del mismo modo, Aranceta reivindica la medicina culinaria, centrada en el modo de cocinar y de organizar las comidas, ya que la manera de preparar y combinar los alimentos puede aportar beneficios adicionales cuando se realiza de forma adecuada.

Insiste también en que el propósito no es imponer dietas estrictas ni prohibir productos, dado que “no hay alimentos buenos y malos” y todo depende de “la cantidad y cada cuánto se consuman”, además de las necesidades nutricionales, personales y de salud de cada persona o colectivo.

Por otro lado, la past president y miembro de la JD de la SENC, Carmen Pérez-Rodrigo, recuerda que comer debe ser una experiencia placentera.

“Defendemos una alimentación saludable pero también de disfrute en la que todos los alimentos y bebidas tengan su lugar oportuno y en su justa medida”, ha detallado.

La hidratación, pieza clave de una dieta saludable

Pérez-Rodrigo profundiza asimismo en la relevancia de una hidratación adecuada dentro de un patrón alimentario saludable, en el que se establece que el agua es “la elección principal”, seguida de bebidas sin calorías como las infusiones y la fruta fresca entera.

En un tercer escalón se sitúan los zumos, los lácteos y las bebidas vegetales, junto con la cerveza sin alcohol para un consumo diario, considerándolos una alternativa de hidratación válida y con nutrientes de interés. No obstante, se advierte de que las bebidas de soja, avena, arroz o almendras no equivalen nutricionalmente a la leche, salvo que estén enriquecidas al menos con calcio y vitamina D.

La guía detalla que la cerveza aporta hidratos de carbono, ciertas proteínas vegetales, vitaminas del grupo B (niacina, folatos, B12) y minerales como magnesio, potasio y fósforo, además de compuestos bioactivos como polifenoles y fitoestrógenos naturales. También se indica que el vino es una fuente relevante de polifenoles de carácter antioxidante y que la sidra contribuye con potasio. Sin embargo, el documento recuerda que “no existe un nivel de consumo de alcohol seguro” y que la recomendación general para la población es que “si se consume alcohol, cuanto menos mejor”.

Las recomendaciones de la SENC insisten también en moderar la ingesta de carne roja, limitándola a un máximo de 1-2 raciones semanales y priorizando cortes magros, productos de calidad y técnicas culinarias saludables. En lo que respecta a las carnes procesadas (como embutidos o salchichas), se aconseja reducir su presencia en la dieta al mínimo posible, por su elevado contenido en sal y aditivos.

En contraste, el pescado se consolida como uno de los ejes proteicos de la guía, alternando pescado azul y blanco, e incorporando indicaciones específicas sobre seguridad alimentaria en relación con el mercurio y el anisakis.

Para finalizar, Javier Aranceta remarca que resulta esencial “rechazar” todo aquello que no vaya a consumirse, con el fin de preservar la sostenibilidad del planeta y avanzar hacia el objetivo de “residuo cero”.