Un análisis vincula el alto consumo de ultraprocesados con una peor salud de los huesos

Una investigación en más de 160.000 personas asocia un mayor consumo de ultraprocesados con menor densidad ósea y más riesgo de fracturas de cadera.

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Un trabajo reciente llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans (EEUU), en colaboración con expertos del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Sun Yat-sen en Shenzhen (China), concluye que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados puede tener efectos negativos sobre la salud ósea.

La investigación, difundida en “The British Journal of Nutrition”, constató que las personas que más alimentos ultraprocesados (AUP) consumían presentaban una densidad mineral ósea más baja y un riesgo superior de sufrir fracturas de cadera.

El estudio analizó datos de más de 160.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, que tomaban de media unas 8 porciones diarias de productos ultraprocesados. Por cada 3,7 raciones extra consumidas al día, la probabilidad de fractura de cadera se incrementaba un 10,5 %. Aunque el tamaño de las raciones varía según el producto, este aumento equivale aproximadamente a un plato principal congelado, una galleta y un refresco.

“Nuestro grupo de estudio fue seguido durante más de 12 años, y descubrimos que un alto consumo de alimentos ultraprocesados ??estaba relacionado con una reducción de la densidad mineral ósea en varias zonas, incluyendo áreas clave del fémur superior y la región lumbar”, afirmó Lu Qi, coautor principal, titular de la Cátedra Distinguida HCA Regents y profesor de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane.

“Si bien estudios recientes han demostrado que el consumo de alimentos ultraprocesados puede afectar la salud ósea, esta es la primera vez que se examina esta relación directamente en humanos”, afirma el investigador.

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales que incorporan grandes cantidades de sal, edulcorantes y grasas de baja calidad nutricional. Suelen aportar muchas calorías y apenas incluyen alimentos integrales, es decir, productos sin procesar o mínimamente procesados que mantienen su forma original y están libres de aditivos. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), este tipo de productos se consume sobre todo en hogares de clase baja y media, y en 2023 supusieron en torno al 55 % de las calorías ingeridas por jóvenes y adultos.

“Los alimentos ultraprocesados se encuentran fácilmente en cualquier visita al supermercado, y estos hallazgos aumentan la preocupación sobre cómo pueden afectar nuestra salud ósea”, ha afirmado el investigador.

El trabajo también observó que el vínculo negativo entre el consumo de ultraprocesados y la densidad mineral ósea era más marcado en menores de 65 años y en personas con bajo peso (IMC inferior a 18,5). Un IMC reducido ya es de por sí un factor de riesgo para la salud ósea y puede potenciar el impacto de los ultraprocesados sobre la densidad de los huesos. Según Qi, esta asociación podría ser más intensa en quienes tienen menos de 65 años debido a una mayor capacidad digestiva, que favorecería la absorción de los componentes menos saludables presentes en estos alimentos.

Este trabajo amplía la evidencia de estudios anteriores sobre el papel de los ultraprocesados en la salud ósea. Una investigación de 2024 encontró que una elevada ingesta de estos productos se relacionaba con un incremento del riesgo de osteoporosis. Otro estudio, publicado en 2016 y centrado en mujeres embarazadas y sus hijos, detectó que residir cerca de establecimientos de comida rápida se asociaba con un menor contenido mineral óseo en los bebés.

“Nuestros resultados no son sorprendentes. Los alimentos ultraprocesados se han asociado sistemáticamente con diversos trastornos relacionados con la nutrición, y la salud ósea depende de una nutrición adecuada”, señala Qi.

Al respecto, el subdirector de Safe Food Advocacy Europe (SAFE), Luigi Tozzi, advierte que este estudiop debe recordar “una vez más” que “la preocupación pública por los alimentos ultraprocesados no es irracional”. Al contrario, añade, “se basa en evidencia científica respaldada por abundantes datos independientes”.

“Debemos adaptar nuestras políticas de salud pública a esta evidencia, centrándonos en la prevención y fomentando la disminución del consumo de alimentos ultraprocesados y un cambio hacia alimentos integrales y dietas más saludables”, señala.