Un equipo internacional de especialistas ha realizado en la Clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao (Vizcaya) una investigación que ha permitido identificar y describir un nuevo reflejo neurofisiológico en la médula espinal humana, demostrando que sus distintos segmentos mantienen una interconexión funcional.
El trabajo, dirigido por la neurofisióloga de este centro, la doctora Patricia Colmenárez, se ha desarrollado en el contexto de la práctica clínica habitual, en quirófano y con pacientes bajo anestesia general. Los resultados, difundidos en la revista especializada 'Clinical Neurophysiology', han permitido caracterizar este reflejo intersegmentario del nervio pudendo (IPR, por sus siglas en inglés).
"Este hallazgo permite una mejor comprensión del funcionamiento de la médula espinal, algo que puede ser crítico en el contexto de las cirugías de columna", ha manifestado Colmenárez, que es a autora de esta investigación junto al miembro del Hospital Universitario Araba, Berenice Murià, y los integrantes del Hospital Mount Sinai West de Nueva York (Estados Unidos), María J. Téllez y Sedat Ulkatan.
La especialista de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, recientemente reconocida en el X Congreso Anual de la Asociación de Monitorización Intraquirúrgica Neurofisiológica Española (AMINE), ha precisado que el pudendo es un nervio situado en la zona pélvica, encargado de la inervación de los genitales externos de hombres y mujeres, así como de los esfínteres de la vejiga urinaria y del músculo esfínter externo del ano.
Asimismo, ha recordado que un reflejo es una reacción automática e involuntaria del sistema nervioso ante un estímulo concreto del entorno, para subrayar que el descrito ofrece "la posibilidad de evaluar la conectividad entre los segmentos de la zona sacra (parte baja de la columna), zona lumbar y zona torácica de la médula espinal, en tiempo real y durante la propia cirugía".
Aumento de la seguridad en cirugía de columna
Según ha señalado, este tipo de análisis "aumenta la seguridad del paciente en cirugías que afectan a este nervio y, por extensión, a los órganos a los que alcanza". Por ello, opina que "este avance en el conocimiento puede tener una importancia esencial para la preservación de la función urogenital, anal y sexual".
En relación con el origen de la investigación, ha explicado que "en determinados pacientes, al estimular el nervio pudendo durante la cirugía, aparecían respuestas musculares que no podían explicarse únicamente por los circuitos reflejos sacros clásicos". "Las respuestas aparecían en músculos abdominales y estructuras alejadas del segmento sacro, sugiriendo una comunicación medular mucho más amplia de lo que tradicionalmente se describía", ha aclarado, remarcando que, "al principio, parecía una curiosidad fisiológica" pero, "después, empezó a repetirse".
Ante esta repetición de hallazgos, el Departamento de Neurofisiología de la Clínica IMQ Zorrotzaurre decidió registrar de forma simultánea, durante las intervenciones de columna, la actividad de distintos grupos musculares. "Lo que observamos fue consistente: existía un patrón reproducible de respuestas reflejas que implicaban redes medulares intersegmentarias complejas", ha afirmado Colmenárez.
A su juicio, este descubrimiento "abre una nueva línea de investigación en un campo importante de la Medicina, como es la neurofisiología intraoperatoria, de aplicación diaria en quirófanos de todo el mundo". Gracias a ello, ya se dispone de "una mejor evaluación funcional de la médula espinal durante las cirugías de columna, una mayor sensibilidad en cirugías de tumores medulares y de deformidades complejas, una monitorización más global y completa de los circuitos nerviosos espinales, una técnica nueva que añadir a las clásicas de monitorización durante las cirugías y, lo más importante, una vía de desarrollo de nuevas aplicaciones diagnósticas y terapéuticas para los pacientes", ha concluido.