Un trabajo presentado en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES) revela que el 21 por ciento de las familias ha comenzado a dar melatonina a sus hijos siguiendo indicaciones de personas cercanas y otro 12 por ciento lo ha hecho tras consultar información en Internet.
El estudio, basado en encuestas a más de 800 familias (308 en el ámbito hospitalario y unas 500 a través de redes sociales), muestra que en total un 33% de los hogares ha iniciado el tratamiento con melatonina infantil por consejo de allegados. Entre quienes respondieron por redes sociales, la cifra se eleva hasta el 41%.
“El dato es muy significativo, pero yo pondría más el foco en la población que ha sido encuestada en ambiente hospitalario, donde hasta un 20 por ciento de las familias reconoce haber iniciado el tratamiento con melatonina siguiendo recomendaciones de un amigo, familiar o de las redes, a pesar de tener un contacto relativamente frecuente con los médicos de su hijo o hija”, reflexiona la doctora Elena Martínez-Cayuelas, autora principal de la investigación.
Para esta especialista del grupo de trabajo de Pediatría de la SES, estos resultados son preocupantes porque apuntan a que los profesionales sanitarios no siempre disponen de los recursos necesarios para identificar y abordar los problemas de sueño que inquietan a los padres, lo que empuja a muchas familias a buscar soluciones por su cuenta. “Una de las herramientas principales en este sentido es el tiempo del que disponemos en consulta. Muchas veces es escaso y la calidad del sueño de los niños es relegada a un último lugar”, apunta.
El trabajo también señala que la mayoría de los padres (54%) mantiene la administración de melatonina durante meses o incluso años, y en casi siete de cada diez casos (69%) sin ningún tipo de supervisión médica. Según Martínez-Cayuelas, “el uso sin una recomendación médica por parte de las familias podría atribuirse a la sensación de seguridad que transmite la melatonina, al no estar catalogada como fármaco”.
Los datos de la encuesta confirman esta percepción: el 77,8 por ciento de las familias considera que la hormona es segura, el 40 por ciento la define como un “tratamiento natural” y el 80% admite que desconoce cuáles pueden ser sus efectos adversos.
“Personalmente, la palabra natural no me gusta, ya que creo que implica la sensación de que es algo inocuo. La melatonina es una hormona y, por tanto, debería ser considerada como fármaco con los controles que ello implicaría”, sostiene la experta, que destaca, no obstante, el buen perfil de seguridad que tiene la melatonina.
“En los estudios que se han realizado con melatonina de acción prolongada (considerada fármaco) los efectos secundarios más comunes eran leves: cefalea, irritabilidad, somnolencia. Y en la práctica diaria es también raro que tengamos que retirar la medicación por efectos secundarios. Otro aspecto a valorar, sin embargo, es la relativa poca información de la que disponemos respecto al uso muy prolongado en pediatría”, ha explicado.
Desde la SES se insiste en que la eficacia de la melatonina para tratar los trastornos del sueño depende de un abordaje integral que tenga en cuenta todos los elementos que influyen en el descanso nocturno: la exposición a la luz natural, la actividad física, la regularidad de los horarios o las rutinas previas a irse a la cama.
“Todos estos factores, en ausencia de una recomendación médica adecuada, pueden quedar en el olvido perpetuando así el problema de sueño. En el caso de niños con condiciones del neurodesarrollo es más común que ese uso de la medicación se prolongue en el tiempo pero, igualmente, tendría que seguirse siempre un consejo médico”, sostiene.
Cuándo está indicada la melatonina en pediatría
La población infantil con trastornos del neurodesarrollo constituye uno de los principales grupos en los que se recomienda el uso de melatonina. Un reciente documento de consenso, coordinado por la Sociedad Española de Sueño y la Asociación Española de Pediatría, aconseja recurrir a la melatonina pediátrica de liberación prolongada para tratar el insomnio de inicio y mantenimiento, o solo de mantenimiento, cuando las medidas de higiene del sueño y la terapia cognitivo-conductual no logran resultados suficientes.
Asimismo, la melatonina está indicada en niños a partir de los 6 meses con insomnio de inicio en los que la terapia cognitivo-conductual y la higiene del sueño no hayan funcionado, en ocasiones como apoyo para facilitar los cambios en las rutinas diarias recomendados para mejorar el descanso, y también para el manejo del síndrome de retraso de fase, un trastorno especialmente frecuente en adolescentes.