Una alimentación equilibrada y con antioxidantes disminuye el riesgo de enfermedades oculares, según oftalmólogos

Oftalmólogos de Baviera destacan que una dieta rica en antioxidantes y omega-3 protege la retina y reduce el riesgo de patologías oculares asociadas a la edad.

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Seguir una alimentación equilibrada, abundante en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos esenciales, contribuye a proteger la retina y a disminuir la probabilidad de padecer patologías oculares ligadas al envejecimiento, como la degeneración macular o el síndrome de ojo seco, tal y como señalan los médicos oftalmólogos de Baviera.

Coincidiendo con el Día Nacional de la Nutrición, que tiene lugar el 28 de mayo, desde Baviera han subrayado la relevancia de adoptar pautas de alimentación saludables como parte del cuidado preventivo de la salud visual.

La retina es una estructura especialmente vulnerable del ojo, al tratarse de un tejido con una intensa actividad metabólica que precisa un aporte continuado de vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos esenciales. Por ello, una alimentación adecuada puede favorecer el mantenimiento de la “función visual a lo largo del tiempo”.

Los especialistas destacan entre los nutrientes clave para la visión las vitaminas A, C y E, junto con minerales como el zinc. Su efecto antioxidante contribuye a defender las células oculares frente al deterioro asociado al paso de los años y a enfermedades como las cataratas o la degeneración macular.

Sequedad ocular y fatiga visual

Determinadas carencias nutricionales pueden repercutir directamente en la salud de los ojos. La falta de vitamina A, por ejemplo, se asocia con sequedad ocular y problemas para adaptarse a la oscuridad, mientras que niveles insuficientes de vitaminas del grupo B se han vinculado con fatiga visual o mayor sensibilidad a la luz.

Asimismo, la luteína y la zeaxantina, carotenoides que se concentran en la región central de la retina, ayudan a resguardar el ojo de la radiación luminosa y del estrés oxidativo. Por su parte, los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados azules como el salmón, las sardinas o la caballa, favorecen el buen estado de la película lagrimal y contribuyen a disminuir la inflamación ocular, lo que puede mitigar las molestias de ojo seco.

En este marco, los expertos recalcan que la protección de la salud ocular no se basa en un solo nutriente, sino en un “enfoque integral” que combine una dieta equilibrada con hábitos de vida saludables.

Entre sus recomendaciones figura el consumo frecuente de verduras de hoja verde, fuente de luteína y zeaxantina, esenciales para cuidar la mácula y la visión central. Del mismo modo, frutas como los cítricos y los frutos rojos, junto con vegetales como el brócoli o la zanahoria, ayudan a contrarrestar el estrés oxidativo a nivel ocular. También insisten en la importancia de incluir omega-3 procedente de pescados azules como el salmón, la caballa o las sardinas, ya que mejora la calidad de la lágrima y contribuye a reducir la inflamación de la superficie ocular.

En sentido contrario, aconsejan limitar el consumo de productos ultraprocesados, dado que favorecen procesos inflamatorios que repercuten igualmente sobre la superficie del ojo y el confort visual.

Finalmente, desde Baviera recomiendan someterse a revisiones oftalmológicas periódicas para detectar de forma temprana posibles alteraciones relacionadas con la alimentación o con déficits de nutrientes.