La neumóloga Laura Álvarez, especialista del Hospital Universitario HM Montepríncipe, ha advertido de que el humo generado por los incendios puede perjudicar a las vías respiratorias de personas situadas a muchos kilómetros del foco, debido a la presencia de partículas finas PM2,5, capaces de mantenerse en el aire durante largo tiempo y desplazarse a grandes distancias.
“Muchas personas creen que, si no ven las llamas o el incendio está a varios kilómetros, no existe riesgo, cuando en realidad las partículas finas pueden recorrer largas distancias y afectar a la calidad del aire en zonas alejadas”, ha señalado la neumóloga, quien ha precisado que la exposición a las mismas puede provocar distintos efectos en personas sanas.
Según ha detallado, respirar este humo puede originar irritación de ojos, nariz y garganta, así como tos, sensación de presión en el pecho o dificultad respiratoria. Si la exposición es intensa o prolongada, también pueden aparecer dolor de cabeza, mareos o incluso pérdida de conocimiento.
“Tras la inhalación pueden producir inflamación de ojos, nariz, boca y garganta, pero también alcanzar los bronquios e incluso los alvéolos pulmonares, donde pueden desencadenar una respuesta inflamatoria cuyo impacto dependerá tanto de la intensidad como del tiempo de exposición”, ha apuntado.
Riesgo para colectivos vulnerables
El peligro aumenta de forma notable en determinados grupos, como los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen patologías respiratorias crónicas, entre ellas asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Laura Álvarez ha explicado que la inhalación del humo por parte de pacientes con asma o EPOC puede desencadenar una inflamación del bronquio que favorezca la aparición de broncoespasmo, que se manifiesta con tos, pitidos en el pecho y sensación de falta de aire. “En algunos casos puede tratarse de un cuadro potencialmente grave que requiera atención médica”, ha aseverado.
Asimismo, las personas con enfermedades cardiovasculares pueden experimentar un empeoramiento de su situación clínica durante estos episodios. La OMS apunta que el riesgo se ve incrementado de forma especial cuando los episodios de contaminación por humo se prolongan durante horas o varios días.
Medidas de protección frente al humo
“La prevención es la mejor herramienta para minimizar los efectos del humo sobre la salud. Ante episodios de incendios forestales es importante seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y reducir al máximo la exposición, especialmente en las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones”, ha afirmado la especialista.
En esta línea, desde HM Hospitales aconsejan permanecer el mayor tiempo posible en espacios interiores cuando la calidad del aire se vea afectada por el humo, manteniendo puertas y ventanas cerradas para limitar la entrada de partículas contaminantes.
Durante estos episodios, está desaconsejado practicar ejercicio físico al aire libre, ya que el aumento de la frecuencia respiratoria facilita la inhalación de un volumen mayor de partículas.
En caso de que sea imprescindible salir, han instado a utilizar mascarillas FFP2 bien ajustadas al rostro, por ser las que ofrecen una filtración más eficaz frente a las partículas finas presentes en el humo. Las mascarillas quirúrgicas, los pañuelos o cualquier protección improvisada no garantizan un nivel de protección adecuado.
Además, han insistido en la importancia de vigilar de cerca a las personas más vulnerables y acudir a un profesional sanitario si se presentan síntomas como dificultad para respirar, sibilancias, sensación de opresión torácica o un empeoramiento de una enfermedad respiratoria previa.
El Servicio de Neumología de HM Hospitales en Madrid, junto con la Dirección General Médica, ha puesto en marcha un programa específico de evaluación respiratoria dirigido a personas expuestas al humo de incendios forestales. Su finalidad es identificar posibles alteraciones respiratorias persistentes derivadas de la inhalación de partículas PM2,5 y PM10, presentes en el humo, las cenizas y otros materiales en suspensión.