Selectividad 2026: qué cambia con la nueva PAU y por qué seguirá sin ser igual en toda España

La nueva prueba de acceso a la universidad incorpora un marco común más homogéneo, aunque las comunidades y universidades mantienen margen de aplicación

2 minutos

La Selectividad 2026 llega con novedades. Álvaro Ballesteros/Europa Press.

Publicado

Última actualización

2 minutos

La Selectividad de 2026 llega con cambios relevantes y con una promesa de fondo que lleva tiempo sobre la mesa: acercar la prueba de acceso a la universidad entre comunidades autónomas para reducir algunas de las diferencias históricas que han alimentado el debate educativo en España. Sin embargo, aunque el nuevo marco introduce reglas comunes y una mayor armonización, el examen seguirá sin ser completamente idéntico en todo el país.

La convocatoria inmediata incorpora modificaciones derivadas de la nueva regulación estatal de la PAU, pero el diseño y organización concreta de las pruebas continúa dependiendo en parte de las comunidades autónomas y de las universidades, lo que mantiene diferencias prácticas entre territorios.

Qué cambia en la Selectividad de 2026

Uno de los principales cambios afecta al propio enfoque de los exámenes. La nueva PAU apuesta por un modelo más competencial, en línea con la evolución del sistema educativo, con pruebas orientadas no solo a la memorización de contenidos, sino también a la capacidad del alumnado para aplicar conocimientos, analizar información y desarrollar respuestas más elaboradas.

También se introducen criterios comunes para hacer más homogénea la evaluación, incluidas pautas compartidas sobre corrección y determinados elementos lingüísticos.

Otro de los objetivos del nuevo modelo es reducir diferencias excesivas entre estructuras de examen según el territorio, una de las cuestiones que más polémica había generado en años anteriores.

Por qué no será exactamente igual en toda España

Aunque el marco normativo es estatal, la aplicación práctica sigue dejando margen a las comunidades autónomas y al sistema universitario en distintos aspectos organizativos y de desarrollo de la prueba.

Eso significa que el alumnado afrontará una PAU con mayor aproximación entre territorios, pero no con un examen idéntico en cada rincón del país. Las diferencias no desaparecerán por completo porque el modelo educativo español mantiene competencias descentralizadas en materia educativa y universitaria. Esa realidad explica por qué la homogeneización será parcial y no absoluta.

La comparación entre los exámentes autonómicos lleva años formando parte del debate educativo. Las críticas se han centrado en si estudiantes de distintos territorios compiten en condiciones realmente equivalentes cuando aspiran a plazas universitarias que, en muchos casos, se adjudican dentro de un mismo sistema de acceso.

El nuevo modelo intenta responder parcialmente a ese debate introduciendo una base común más clara. Pero no supone una recentralización completa del examen ni elimina toda capacidad autonómica de adaptación.

Por eso, la Selectividad de 2026 marcará un cambio importante respecto a convocatorias anteriores, pero seguirá dejando margen a diferencias prácticas entre comunidades.