Mirar directamente al Sol durante el eclipse sin una protección adecuada puede causar una lesión ocular que no siempre se manifiesta de inmediato. Los síntomas de la retinopatía solar pueden aparecer varias horas después de la exposición e incluso hacerse evidentes durante los días siguientes.
Esta demora tiene una explicación: la retina no posee receptores del dolor. Por tanto, una persona puede haber sufrido daños sin notar quemazón, picor ni molestias mientras observaba el fenómeno. La ausencia de dolor inmediato no permite descartar una lesión.
Qué síntomas pueden indicar daños por el eclipse
La retinopatía solar afecta especialmente a la mácula, la parte central de la retina responsable de percibir los detalles, leer, reconocer rostros y distinguir los colores. Los principales síntomas de alerta son:
- Visión borrosa o pérdida de nitidez.
- Aparición de una mancha oscura, grisácea o punto ciego en el centro de la visión.
- Percepción de líneas rectas como onduladas, torcidas o deformadas.
- Dificultad para leer o reconocer detalles.
- Alteraciones en la percepción de los colores.
- Sensibilidad excesiva a la luz.
- Percepción de los objetos con un tamaño diferente al habitual.
El Hospital Clínic de Barcelona advierte de que estos síntomas pueden aparecer horas o días después de la exposición y afectar a uno o, con mayor frecuencia, a los dos ojos.
Una señal especialmente característica es el escotoma central: una mancha fija que permanece en el mismo lugar del campo visual y dificulta ver precisamente aquello hacia lo que se dirige la mirada.
Por qué el daño ocular no produce dolor
La lesión se produce cuando la radiación solar daña los fotorreceptores y otras estructuras de la retina. Sin embargo, esta parte del ojo no cuenta con receptores capaces de avisar mediante el dolor.
Por este motivo, la retinopatía solar no funciona como una quemadura en la piel. Durante la exposición puede no sentirse nada y las primeras alteraciones visuales suelen surgir cuando el daño ya se ha producido.
La reducción de la luminosidad durante el eclipse también pudo transmitir una falsa sensación de seguridad. Aunque la Luna cubriera gran parte del disco solar, la parte visible continuaba emitiendo una radiación suficientemente intensa como para lesionar la retina.
Cuánto tardan en aparecer los síntomas
No existe un periodo idéntico para todas las personas. La información clínica publicada por el Departamento de Salud de Australia Occidental sitúa la aparición habitual de los síntomas desde unas horas hasta uno o dos días después de la exposición.
El tiempo y la gravedad dependen de factores como la duración de la observación, la intensidad de la radiación, el uso o no de protección homologada y la vulnerabilidad de cada persona.
Los niños, los jóvenes y quienes ya padecen enfermedades de la retina pueden presentar un riesgo mayor. También puede producirse una lesión tras una exposición breve si se ha mirado directamente al Sol sin un filtro adecuado.
Qué hacer si aparecen alteraciones visuales
Ante visión borrosa persistente, una mancha central, distorsión de las imágenes o cambios en la percepción de los colores, la recomendación es acudir cuanto antes a un oftalmólogo.
No existe una prueba casera que permita confirmar o descartar una lesión de retina. El diagnóstico requiere una exploración ocular y puede incluir una tomografía de coherencia óptica u OCT, una técnica que permite obtener imágenes detalladas de las capas de la retina.
Si existe una alteración de la visión, también conviene evitar conducir, manejar maquinaria o realizar actividades que exijan precisión visual hasta recibir una valoración profesional.
¿El daño producido por el eclipse es irreversible?
La evolución varía según la profundidad y extensión de la lesión. Algunos pacientes recuperan total o parcialmente la visión durante las semanas o meses posteriores, mientras que otros conservan secuelas.
Entre las posibles consecuencias permanentes se encuentran una mancha en el centro del campo visual, la distorsión de las imágenes, una reducción de la nitidez o problemas para diferenciar los colores.
Actualmente, no existe un tratamiento con eficacia demostrada que repare la retina dañada por la radiación solar. La atención oftalmológica permite evaluar el alcance de la lesión, descartar otros problemas y realizar un seguimiento de su evolución.
Haber utilizado correctamente unas gafas homologadas reduce de forma importante el riesgo. No obstante, quienes las retiraron antes de tiempo, observaron directamente el Sol o emplearon gafas convencionales, radiografías, filtros caseros, cámaras, prismáticos o telescopios sin protección frontal deben prestar atención a cualquier cambio en su visión durante las horas y días posteriores.