Que el presidente del Gobierno acuda una vez al mes, poder vetar una ley sin el registro formal de un veto, que cualquier ministro responda en sesión de control, plantear conflictos de atribuciones ante bloqueos de iniciativas en el Congreso, crear comisiones de investigación a petición de un solo grupo o modificar el régimen de ayudas a los grupos parlamentarios son una realidad cada vez más próxima en el Senado. El PP ha hecho valer su mayoría absoluta en la Cámara Alta para avanzar en la tramitación de las dos propuestas de reforma del Reglamento por las que modifican 44 artículos y que desean tener en vigor para el próximo periodo de sesiones (a partir de septiembre).
Con el apoyo de populares y UPN, el Pleno del Senado ha tomado en consideración las iniciativas que ahora se mandarán a la Comisión de Reglamento para el registro y estudio de posibles enmiendas, una posibilidad esta a la que se ha mostrado abierto uno de los portavoces del PP en el debate, el senador por León Antonio Silván, quien ha asegurado que la voluntad de su grupo es la de «concitar el mayor grado de acuerdo»,en una llamada al «consenso» y a la participación de «las minorías».
Las palabras del exalcalde de León han sido acogidas con escepticismo, cuando no desdén, por el resto de grupos, en un debate marcado por el régimen lingüístico en la Cámara, cuyo uso los senadores nacionalistas pedían equiparar al del Congreso mediante una proposiciónde reforma del Reglamento registrada como texto alternativo a uno de los del PP, iniciativa que se ha debatido de forma acumulada junto a las de los populares.
