Elena Candia (PP) asume la Alcaldía de Lugo tras prosperar la moción de censura con apoyo de una tránsfuga

Elena Candia (PP) recupera la Alcaldía de Lugo para su partido tras una polémica moción de censura apoyada por la concejala tránsfuga María Reigosa.

5 minutos

La nueva alcaldesa de Lugo, Elena Candia, tras prosperar la moción de censura gracias a la ex concejal socialista María Reigosa | Carlos Castro - Europa Press

La nueva alcaldesa de Lugo, Elena Candia, tras prosperar la moción de censura gracias a la ex concejal socialista María Reigosa | Carlos Castro - Europa Press

Comenta

Publicado

5 minutos

Más leídas

La hasta ahora portavoz municipal del PP y también presidenta provincial, Elena Candia, se ha convertido este jueves en la cuarta persona en ostentar la Alcaldía de Lugo en el actual mandato, después de que saliera adelante la moción de censura promovida con el respaldo de María Reigosa, concejala tránsfuga que abandonó el PSOE y pasó al grupo de no adscritos.

La operación que devuelve al PP el gobierno local tras 27 años se ha aprobado en un pleno tenso, pero sin sobresaltos respecto al guion previsto. En la votación nominal se registraron 13 apoyos, los de los ediles populares y Reigosa, frente a los 12 votos en contra emitidos por socialistas y nacionalistas.

En el exterior del Ayuntamiento, bajo un amplio dispositivo policial, cientos de personas protestaban contra la moción. Mientras sonaban gritos y silbidos, numerosos alcaldes y cargos del PP procedentes de distintos puntos de Galicia, con la secretaria general Paula Prado a la cabeza, acudían para arropar a Candia y reclamaban poder acceder al pleno, tras horas de espera en la calle.

Finalmente, el salón de plenos se celebró sin público invitado, más allá de agentes de la Policía Local y una nutrida presencia de periodistas de Lugo y de otros lugares, convocados para cubrir la primera moción de censura de la historia democrática de la ciudad, la decimocuarta de este mandato y la primera que se registra en una urbe gallega en lo que va de siglo.

Tras el debate, en el que PSOE y BNG, con el hasta hoy alcalde, Miguel Fernández, y el teniente de alcalde, Rubén Arroxo, al frente, lanzaron duras críticas al PP y advirtieron de que “Lugo no olvida”, Candia tomó posesión del bastón de mando municipal, optando por jurar el cargo.

Una vez consumada la votación, los concejales de PSOE y BNG abandonaron el salón, mientras que Reigosa se trasladó al banco de los populares, sentándose junto a ellos. Tras el discurso de investidura de Candia, la edila tránsfuga escenificó su apoyo con uno de los abrazos más prolongados a la nueva alcaldesa.

“Nunca trapicheé”: Candia defiende la moción

En un contexto marcado por las acusaciones reiteradas de “comprar” el poder, también este jueves, Candia aprovechó su intervención de investidura para justificar la moción apoyada en una concejala exsocialista no adscrita. “Nunca trapicheé”, afirmó, antes de sostener que “otro Lugo es posible” y de prometer que intentará convencer “con hechos” tanto a sus partidarios como a quienes la rechazan.

En su alocución previa, todavía como candidata, había acusado al bipartito de PSOE y BNG de despilfarrar recursos, aludiendo a la gestión del personal municipal y a la “incapacidad” para culminar “proyectos estratégicos para la ciudad”. Ya como regidora, retomó el listado de compromisos con Lugo que había detallado el día en que registró la moción de censura.

Tras agradecer el respaldo interno en el PP y el de sus familiares —recordó la presencia de su padre y su padrino en el Consistorio—, reprochó la actitud de sus adversarios políticos y recordó que ella misma sufrió en su día una moción de censura en la Diputación y que “la actitud fue totalmente distinta”. Recalcó que la “razón fundamental” de la situación actual es haber ganado “claramente las elecciones de 2023”.

“Pero sobre todo, después de mucho trabajo, mucho equipo y mucho proyecto. Llego con una profunda convicción de que otro Lugo es posible, de que Lugo merece más. Y sobre todo, de no dejar nunca de intentarlo”, subrayó, reivindicando la educación recibida en una familia “muy humilde, pero profundamente honesta”. “Nunca trapicheé, ni trapicheo, ni trapichearé”, insistió.

“No soy rencorosa; tendemos la mano”

“Esto va de Lugo, de esa ciudad y de sus gentes que me acogieron”, recordó la también excalcaldesa de Mondoñedo. “Porque Lugo es una ciudad que nunca pregunta dónde naciste. Es profundamente acogedora. Que me habló, que me enseñó. Y que estando a su lado me dio fuerza para liderar lo que hoy empieza. Mi forma de trabajar estando al lado de la gente, con humildad, con proximidad, con empatía. Y gobernando para todos”, garantizó.

Reivindicó que la ciudad “necesita a todos” y se marcó como objetivo pilotar un gobierno “sin rencor”, tal y como ya había avanzado al asegurar que no llegaba a la Alcaldía con “revanchismos”. “No soy rencorosa; pensamos en positivo, tendemos la mano como hicimos siempre con la oposición”, proclamó, presentándose como municipalista y constitucionalista “convencida”.

Críticas del anterior gobierno y acusaciones de transfuguismo

En su despedida como alcalde, Miguel Fernández censuró que el PP viera en la tragedia sufrida por el grupo socialista, tras la muerte de tres concejales, “una oportunidad para alcanzar por vías indirectas el poder que la ciudadanía no le concedió en las urnas” y sostuvo que justificar esta moción “es una mentira”.

Alertó de que la iniciativa se apoya en “una traición que no solo es políticamente cuestionable, sino que es moralmente inaceptable”. A su juicio, se fundamenta en el transfuguismo, “una práctica que distorsiona la voluntad popular y rompe el equilibrio que los vecinos decidieron libremente”, un equilibrio que, recalcó, expresaba la pluralidad de Lugo. Añadió que “lo más sorprendente es que esta operación incumple incluso los propios estatutos del partido que la promueve”.

El nacionalista Rubén Arroxo rebautizó el pacto que hizo posible la moción como “el pacto de las trapalleiras” y recurrió a Miguel de Unamuno: “Venceréis, pero no convenceréis”.

“No hay nada peor que una persona que traiciona o mercadear con quien traiciona su palabra”, reprochó, acusando a los impulsores de la moción de “crear un clima de crispación e inestabilidad que jamás se dio en la ciudad” y de “tirar por tierra el trabajo a cambio de una ambición personal”.

La portavoz socialista, Ana González Abelleira, denunció que PP y la edil tránsfuga cerraran el acuerdo “en la oscuridad de los despachos y con la traición de los principios éticos fundamentales”. Defendió que en los últimos años Lugo “lideró una auténtica transformación social y urbana” y afirmó que el bipartito deja hoy sus funciones “con la cabeza alta”.

Desde el PP, Ramón Cabarcos reivindicó la plena legitimidad de la moción de censura y sostuvo que “no es una alteración del sistema democrático, sino parte de su funcionamiento”.

Más de 27 años de alcaldías socialistas en Lugo

Con esta moción, el PP recupera la Alcaldía tras 27 años de gobiernos socialistas, en solitario o en coalición con el BNG. El último regidor popular había sido Joaquín García Díez, hasta que José López Orozco asumió el bastón de mando en 1999.

Orozco presidió el gobierno municipal hasta 2015, cuando le relevó Lara Méndez, que se convirtió en la primera mujer al frente del Ayuntamiento lucense.

Méndez revalidó la Alcaldía en dos ocasiones, pero en el actual mandato, en 2023, apenas llegó a cumplir un año en el cargo, al abandonar la política local para integrarse en la candidatura al Parlamento de Galicia encabezada por el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, aspirante a la Xunta, en unas elecciones en las que el PSOE quedó como tercera fuerza en la Cámara autonómica.

Su marcha dio paso a Paula Alvarellos —mencionada por Candia en su intervención—, que falleció de forma repentina a causa de un infarto un año después, dejando la Alcaldía en manos de Miguel Fernández, hasta la votación de este jueves.