Ursula Von der Leyen se ha sometido a su primera moción de censura desde que llegó a la presidencia de la Comisión Europea y ha salido airosa . Más de una décima parte de los eurodiputados que conforman el Pleno solicitaron que rindiera cuentas y abandonase el cargo por el escándalo conocido como “Pfizergate”. Sin embargo ni siquiera ha alcanzado más de 200 votos favorables a la moción. 175 a favor, 360 en contra, 18 abstencionesha sido el resultado del escrutinio, en el que no han participado 166 eurodiputados.Escasos votos, juego de mayorías y rendición de cuentas fueron las características que marcaron la sesión en Estrasburgo.
La mayoría que secundó a Von der Leyen en su investidura fue de 401 votos favorables con 284 en contra, y la de su Colegio de Comisarios 370 síes frente a 282 noes.
Aunque la propuesta ya nacía con una minoría de apoyos, el foco se ha vuelto a poner sobre una controversia en la que se pudo ver involucrada la propia presidenta y la empresa farmacéutica Pfizer.
The New York Times publicó en 2021 que la presidenta comunitaria habría negociado en primera persona el acuerdo para suministrar 900 millones de dosis de la vacuna de la empresa estadounidense contra la COVID-19. Esos diálogos, Von der Leyen los mantuvo a través del teléfono con el CEO de la compañía, Albert Bourla.
Han sido 72 eurodiputados —del grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), en el que se incluye Giorgia Meloni— los que han registrado la iniciativa que exige la destitución de la presidenta alemana por ocultar sus comunicaciones.
Pocos apoyos a la vista
Con todo, ni el propio ECR, grupo del eurodiputado Gheorghe Pipera que impulsó la iniciativa, apoyaba esta medida y la consideraba una acción individual de algunos miembros. Por ello, estaba previsto que la moción no saliese adelante. Ni los tres grupos de derechas en el Parlamento han votado de forma unánime.



