El restaurador Javier de las Muelas ha presentado este miércoles la reapertura de su renovada “Casa Fernández”, su primer restaurante en Barcelona, tras “refrescar el espacio” que lleva casi 4 décadas en la calle Santaló.
En un encuentro con periodistas, ha detallado que inauguró el local en 1989 en homenaje al apellido de su madre, Carmen, y que ha querido vincular esta nueva etapa con la incorporación de su hijo como colaborador en sus proyectos empresariales.
Borja de las Muelas se suma al proyecto familiar
Su hijo ha contado que nació un año antes que este establecimiento y que su primer contacto con la hostelería fue a los 13 años, cuando pasó el primero de tres veranos consecutivos ayudando y formándose en este restaurante.
Ya en su etapa adulta, inició su trayectoria profesional en multinacionales, guiado por su interés por “el marketing y entender a las personas”, y desde hace año y medio se ha integrado en la vocación de su padre.
De Nick Havanna a Casa Fernández
Javier de las Muelas ha rememorado que, cuando abrió la discoteca “Nick Havanna” (1986), Barcelona vivía un periodo de transformación en el que él participó activamente, implicándose también en el Parc Tibidabo. Esa experiencia le llevó a fijarse en espacios internacionales, como la feria efímera que incluía el Oktoberfest de Munich (Alemania).
Fue entonces cuando, junto a su Gimlet de la calle Santaló, encontró un local que convirtió en Casa Fernández, concebido como un guiño a las cervecerías alemanas, con una gran mesa corrida –“algo diferente en aquel momento” en la ciudad– y una carta de casa de comidas con cerveza, schnapps, queso Tête de Moine y otros productos centroeuropeos.
El establecimiento fue pionero en Barcelona en ofrecer cocina vista y en mantenerla operativa de forma continuada de 13 a 1, algo que De las Muelas recuerda con la expresión “eran otros tiempos”.
Una reapertura que mantiene el espíritu original
El local reabre ahora preservando la esencia de aquella propuesta gastronómica e incorporando de forma consolidada otras tapas emblemáticas, como las patatas bravas o la tortilla de camarones, además de una actualización integral de la decoración.
De las Muelas ha tenido también palabras de recuerdo para su amigo Carlos Rolando (1933-2016), diseñador y publicista argentino responsable de numerosas identidades corporativas y de la estética de varios de sus locales. Casa Fernández mantiene, tras la barra, un gran mural creado por él.
“Los bares son iglesias”
Javier de las Muelas ha subrayado que conserva intacta la ilusión por seguir trabajando: “Quiero morirme con los zapatos puestos”.
Ha definido textualmente un bar como un antídoto contra la soledad y ha proclamado que “los bares son iglesias, y los clientes, sus feligreses”.