Ante Trump, la mejor política de la UE debería ser la de un realismo decidido.
Realismo, por varias razones:
- Trump ha sido elegido para cuatro años, así que queda todo un mandato por delante para lidiar con sus decisiones;
- como ha demostrado en los dos primeros meses tras su toma de posesión y a diferencia de su primer cuatrienio, tanto él como su Administración muestran una débil organicidad política y económica, es decir, una limitada influencia sobre sus decisiones tanto del Partido Republicano como los grandes poderes económicos, (que, sin embargo, tras semanas enloquecidas en los mercados financieros han conseguido, a trancas y barrancas y de momento, imponer una pausa de noventa días a los nuevos aranceles), lo que significa inestabilidad;
- nos esperan, por lo tanto, tumbos y mas tumbos en todos los ámbitos: político, de seguridad, económico;
- no obstante, conviene no olvidar que, independientemente de Trump (que en menos de dos años afrontará elecciones legislativas), Estados Unidos es el principal socio y aliado de la UE hasta la fecha.
