Los valencianos y valencianas somos, de nuevo, los grandes perdedores de este partido, el de la financiación. Lo somos porque este partido se ha jugado en desigualdad de condiciones. Jugar descalzo o con las zapatillas más resistentes genera un desajuste de oportunidades de partida, que solo es superable con la corrección de la propia desigualdad: yendo al origen del problema para que sea posible que el juego se desarrolle con las mismas condiciones. Entonces, estaremos ante una situación justa.
Y no, no me estoy refiriendo a nada que tenga que ver con el deporte, hablo de las cosas del comer, de la disparidad que el modelo de financiación actual, caducado por cierto, ocasiona en los recursos que disponemos los valencianos y valencianas para sostener nuestra vida, nuestros servicios públicos básicos que garantizan nuestra calidad de vida. En definitiva, de las condiciones paupérrimas a las que nos avoca el Estado, con su injusta distribución de recursos económicos.
Para poner al lector en situación, en 2009 se acordó el actual modelo de financiación para las quince comunidades autónomas de régimen común, con un claro compromiso, revisar el modelo pasados cinco años. Lo que parecía un modelo transitorio se ha convertido en nuestra condena, porque cinco años después no se revisaron las condiciones de juego, y dieciséis años más tarde seguimos esperando mientras soportamos las injustas condiciones del modelo de 2009.
Es de miseria que quién es culpable del 78% de nuestra deuda pública nos ofrezca una condonación de poco más del 19%
En 2025 nos encontramos con una propuesta de condonación de la deuda, por parte del Ministerio de Hacienda, que se etiqueta fácilmente como miserable. Porque es de miseria que quién es culpable del 78% de nuestra deuda pública nos ofrezca una condonación de poco más del 19%. Migajas que nos vuelven a situar a la cola, que nos condenan al abismo del abismo.
Compensar poco más del 19% es continuar perpetuando un modelo que nos impide atender nuestras competencias en sanidad, en educación, en protección social o en vivienda. ¿Acaso la sanidad o la educación de los valencianos y valencianas vale menos que la de cualquier otra persona?
Mientras que nosotros tenemos que dedicar el 92% de los recursos para tener unos servicios públicos con una mínima calidad, el resto de comunidades autónomas, de media, dedican el 83%. Hagan números porque yo, por más que los hago, no me salen las cuentas claras.

