El Gobierno de Estados Unidos ha decidido levantar parcialmente las restricciones financieras que pesaban sobre el sistema bancario venezolano, en una medida que permite nuevamente operaciones con el Banco Central de Venezuela y otras entidades estatales.
Según las licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el Departamento del Tesoro autoriza desde este martes una amplia gama de transacciones financieras con cuatro instituciones públicas: el Banco Central de Venezuela, el Banco de Venezuela, el Banco del Tesoro y el Banco Digital de los Trabajadores.
La decisión abre la puerta, por primera vez desde 2017, a que bancos corresponsales, procesadores de pagos y plataformas internacionales puedan operar con estas entidades sin incurrir en violaciones del régimen de sanciones, incluyendo transferencias, cambio de divisas, servicios de tarjetas o movimientos vinculados a remesas.
Un alivio parcial dentro del régimen de sanciones
El Tesoro estadounidense subraya, no obstante, que la medida no supone el levantamiento total del bloqueo financiero. Las transacciones no incluidas expresamente en las licencias seguirán prohibidas, y los activos previamente congelados no quedan automáticamente desbloqueados.
La flexibilización se enmarca en el proceso de ajuste progresivo de la política estadounidense hacia Venezuela, tras años de sanciones endurecidas desde 2019.
Impacto económico y alcance limitado
El alcance práctico de la decisión podría ser significativo para el flujo de divisas en Venezuela, especialmente en un contexto de restricciones prolongadas de acceso al sistema financiero global.
Fuentes económicas apuntan a que la medida podría facilitar la entrada de ingresos vinculados a exportaciones, particularmente del sector energético, y aliviar algunos cuellos de botella en pagos internacionales.
Sin embargo, el impacto dependerá de la implementación efectiva por parte de la banca internacional y del nivel de confianza en las operaciones con instituciones venezolanas.