Garamendi advierte de que no es momento de chulear a EEUU ni de que España vaya por libre en Europa

Garamendi reclama que España se alinee con Europa, no confronte con EEUU y evite ir por libre en plena tensión geopolítica y económica.

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El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi David de Haro - Europa Press

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El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha reiterado que “no es momento de chulear a EEUU” y ha considerado un error que España no se sitúe en sintonía con sus socios comunitarios y haya “querido ir aparte”.

Durante un acto organizado por el grupo vasco del Club de Roma en Bilbao, ha explicado que el multilateralismo “ha desaparecido” con la Administración de Donald Trump y ha apuntado que el presidente estadounidense “mira hacia adentro” y ha dejado de lado “el liderazgo desde la libertad”.

Tras remarcar que uno de los “grandes perjudicados” es Europa, ha descrito la existencia de “dos bloques claros”, un “bloque de la libertad y un bloque de la no libertad”. A su juicio, es esencial tener claro en qué lado se está y qué posición adopta cada país.

En esta línea, ha subrayado que el hecho de que el dirigente de un país “no esté en el lado adecuado, que no esté haciendo las cosas que tiene que hacer bien, no significa que ese país sea tu enemigo”. “Es decir, que el señor Trump no esté en el sitio adecuado no significa que Estados Unidos no sea uno de nuestros grandes socios y aliados”, ha señalado.

Ha recordado que, en la actualidad, el destino principal de las inversiones españolas en el exterior es EEUU, con más de 80.000 millones, y ha añadido que al impacto de los aranceles se suma ahora el de la guerra, que “es condenable” y donde “se están excediendo cosas” como, ha dicho, sucedió con el conflicto de Gaza.

Ante este contexto, ha insistido en que España debe “alinearse” con Europa y con sus socios comunitarios para actuar “en la misma línea de actuación”, y ha lamentado que el país “ha querido ir aparte” porque, en su opinión, “se están mezclando los temas particulares, de campañas electorales, en este caso nacionales, con lo que es el interés real, en este caso de economía, que debiera ir en una misma dirección a nivel europeo”.

Dependencia energética y alianzas estratégicas

El líder de la patronal ha puesto el foco en la dependencia energética de EEUU: en estos momentos, el 20% del petróleo que llega a España es de origen estadounidense y cerca del 40% del gas. “Por tanto, no es un momento de chulear a Estados Unidos”, ha remarcado.

Sobre las consecuencias de la guerra, ha advertido no solo del efecto sobre los precios, sino también sobre la seguridad de suministro, un aspecto que, a su juicio, debería “tener presente” el Gobierno. Ha señalado que, mientras en la UE se estudian escenarios ante una posible “carestía del sumistro”, en España el Ejecutivo plantea el cierre de la central nuclear de Almaraz.

Ha añadido que “a Israel se ha desechado” y que este mismo lunes “el presidente del Gobierno va a ir a Europa a decir que hay que echarle”. En este punto, ha recalcado que Europa mantiene una fuerte dependencia de la tecnología estadounidense e israelí.

Garamendi ha recordado que EEUU es el principal inversor extranjero en España, con más de 120.000 millones de euros y más de 600.000 empleos directos vinculados. Ha calificado estas cifras de datos “relevantes” sobre lo que está “en juego” y ha insistido en la necesidad de “diferenciar muy bien que un presidente te caiga mal para que el país te pueda caer mal”. “Hay que saber elegir cuáles son nuestros socios”, ha concluido.

Retos de Europa y rol de la empresa privada

En su reflexión sobre la situación europea, ha advertido de que el continente afronta un “problema muy serio”, entre otros motivos por las trabas burocráticas y por la ausencia de un mercado único energético, financiero o digital. Ha defendido, además, la importancia de reforzar la autonomía estratégica industrial.

Ha recordado que Mario Draghi, en su informe, ya “puso los deberes” y habló de la necesidad de aumentar la inversión. En este sentido, ha incidido en que las empresas privadas son esenciales para acometerla y que, para ello, “tienen que ganar dinero”.

Según ha denunciado, “uno de los problemas que nos estamos encontrando es cómo desde el mundo político parece que te tienen que decir si ganas mucho o ganas poco”, y ha criticado que “metan un impuesto a la carta a las energéticas y a la banca” cuando, a su entender, serán sectores clave para desarrollar el Plan de Energía y Clima, que requerirá 300.000 millones.

Ha recalcado que, para que se materialicen inversiones, es imprescindible confiar en las compañías y garantizar seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y normas claras. “Si no se van a ir fuera”, ha advertido.

Empleo, absentismo y mercado laboral

Garamendi ha apuntado también a un problema de “aptitud y de actitud” en el mercado laboral español. Ha defendido que “venga gente de fuera” para cubrir vacantes y ha señalado que, pese a la existencia de tres millones de parados, faltan trabajadores en sectores como Construcción, Hostelería o Transporte, algo que considera “bastante incomprensible” y que, a su juicio, evidencia que “algo se está haciendo mal”.

Ha señalado igualmente el “absentismo o por llamarlo de alguna manera del ausentismo” como uno de los grandes desafíos actuales. Según sus datos, de los 18 millones de trabajadores del sector privado, “todos los días faltan más de 1.600.000 personas”. Ha precisado que “curiosamente el 50% de las bajas es gente de menos de 35 años y curiosamente las bajas suelen ser los lunes y los viernes”.

El presidente de la CEOE ha reprochado a los sindicatos que “no quieran entrar en este tema” y ha asegurado que existen “mil sistemas para poder, por lo menos, mejorar las cosas”. Ha matizado que “no queremos mandar a nadie a trabajar si está enfermo, pero hay una parte de ausentismo o de absentismo fraudulento evidente y yo creo que también hay que decirlo”.

Desigualdad, fiscalidad y gasto público

En el plano macroeconómico, ha reconocido que España ha crecido por encima de la media de la UE, pero ha rechazado que el aumento de la desigualdad sea “culpa de las empresas o de los salarios que son bajos”. En su opinión, esta situación se produce porque “el Estado realmente se está quedando con absolutamente todo”, se ha convertido en “la mayor empresa del país y no tiene ningún problema en su espíritu recaudatorio”.

Ha recordado que “el año pasado, cuando hemos tenido una recaudación superior a 50.000 millones, arriba del todo, curiosamente el Estado se ha endeudado en 80.000 millones más”, y se ha preguntado cómo se sostendrán las pensiones o qué ocurrirá con la deuda si una nueva crisis frena el crecimiento.

Ha situado “en la gestión del público” el origen de muchos de los desequilibrios y ha aprovechado para defender la propiedad privada. Ha rechazado que se “eche la culpa” de la falta de vivienda “a quien ha ahorrado para tener una segunda vivienda o para poderla alquilar” cuando, según ha señalado, “no se ha hecho la política adecuada de inversión”.

Por todo ello, ha pedido extremar la cautela con el “intervencioniosmo” que, a su juicio, se utiliza para “justificar los errores” y ha reclamado que no se actúe desde una lógica puramente gubernamental.

Diálogo social, decretos y clima político

Garamendi ha reivindicado el valor del diálogo social, aunque ha reconocido que en el Ministerio de Trabajo se encuentran “con un montón de problemas” y ha defendido la necesidad de “ir al Parlamento a hablar de las cosas”.

En este sentido, ha criticado el uso recurrente de los Reales Decreto, que, según ha afirmado, son “exctamente las ordenanzas” que existían “en el régimen franquista”. Ha denunciado que “desde el Ministerio de Trabajo se están cambiando absolutamente todos los espacios que puedan afectar a lo que es el Estatuto de los trabajadores”.

Ha defendido que las normas se elaboren de forma “consensuada” y ha rechazado los “atajos legales”. El presidente de la CEOE, que ha señalado que “no le gusta este momento de radicalidad en las opciones que la sociedad no se merece”, ha pedido recuperar “una normalidad de pactos y acuerdos entre diferentes”.