La Confederación Española de Pesca (Cepesca) ha vuelto a poner el foco en la política pesquera aplicada en el Mediterráneo, advirtiendo de que está comprometiendo la continuidad del sector y su peso económico y social en numerosas localidades costeras mediterráneas.
En este contexto, el vicepresidente de la organización, José María Gallart, ha detallado la coyuntura que atraviesa la flota de arrastre del Mediterráneo y ha descrito el impacto económico, laboral y territorial derivado de la implantación del Plan Plurianual del Mediterráneo Occidental (WestMedMAP) durante su intervención en la jornada “El futuro de la pesca en el Mediterráneo”, celebrada en el Senado.
Gallart ha subrayado que la reducción progresiva de los días autorizados de faena ha colocado al sector “al límite de su supervivencia”, con una destrucción notable de puestos de trabajo, la salida de numerosos profesionales del mar y un deterioro profundo del entramado económico que depende de la pesca en muchas poblaciones del litoral mediterráneo.
Según los datos expuestos, la flota de arrastre mediterránea ha pasado de contar con alrededor de 230 días de pesca al año en 2019 a una media de 130 jornadas en 2026, lo que implica un recorte del 44% en el esfuerzo pesquero. Este escenario ha obligado a un ajuste de tripulaciones en muchas empresas y ha incrementado la sensación de inseguridad sobre el futuro del negocio.
Al mismo tiempo, Cepesca ha puesto el acento en la competencia desleal de flotas de terceros países que faenan en el Mediterráneo sin estar sujetas a las mismas obligaciones normativas que la flota comunitaria, pese a compartir tanto los recursos pesqueros como los mercados de destino.
“Las decisiones adoptadas en los últimos años están poniendo en riesgo la continuidad de una actividad esencial para el abastecimiento alimentario, el empleo y la identidad de nuestras comunidades costeras. Europa necesita una política pesquera más equilibrada, basada en criterios científicos sólidos y adaptada a la realidad del Mediterráneo”, ha indicado Gallart.
Por otro lado, el director general de EuroPeche, Daniel Voces, ha defendido la necesidad de replantear de forma profunda el actual Plan Plurianual del Mediterráneo Occidental (WestMedMAP), al entender que su desarrollo ha dado lugar a “decisiones desproporcionadas” para una pesquería mixta como la mediterránea.
“El sector no pide menos sostenibilidad. Pide coherencia. Tras seis años de aplicación del WestMedMAP, es necesario corregir desequilibrios y avanzar hacia un modelo que integre de verdad la dimensión ambiental, económica y social de la pesca mediterránea”, ha señalado Voces.
Entre los cambios prioritarios propuestos por el sector se encuentra la revisión del concepto de “población más vulnerable”, que en la actualidad se vincula sobre todo a la merluza.
Las organizaciones pesqueras explican que el MAP actual liga la asignación de días de pesca al estado de una sola especie, algo que consideran inapropiado para una pesquería mixta y multiespecífica como la mediterránea, en la que las embarcaciones capturan diferentes especies en una misma salida.
Del mismo modo, la flota ha exigido revisar la doble regulación que pesa sobre la gamba roja, sometida al mismo tiempo a restricciones de días de pesca y a topes de capturas. El sector califica esta situación de excepcional en Europa y reclama suprimir los límites de captura en aquellas áreas donde los informes científicos confirmen que el stock presenta un buen estado de conservación.