La vivienda se afianza como gran foco de tensión macroeconómica, alertan los analistas

La economía crece un 2,8% en 2025 mientras la vivienda se convierte en el principal foco de tensión por el desajuste entre oferta y demanda.

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Varios billetes sujetos con pinzas. Eduardo Parra - Europa Press

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La economía española registró en 2025 un avance sólido, con un incremento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, si bien la vivienda se afianzó como uno de los principales focos de tensión macroeconómica debido a la escasa respuesta de la oferta.

Así se recoge en la nueva edición del “Observatorio del Ciclo Económico en España”, correspondiente al cuarto trimestre de 2025 y difundida este jueves por Fundación Rafael del Pino, BBVA Research y Fedea.

Según el documento, España cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 2,8%, manteniendo un perfil expansivo firme, aunque más moderado que en 2024. La demanda interna actuó como principal sostén de la actividad, con una contribución de 3,6 puntos porcentuales al incremento total.

El Observatorio detalla además que el PIB por persona en edad de trabajar se situó en el cuarto trimestre de 2025 0,5 puntos porcentuales por encima de su tendencia, lo que confirma la recuperación del crecimiento potencial histórico de la economía española, en torno al 1% anual.

En los últimos tramos del año, el avance del PIB por persona en edad de trabajar respondió sobre todo a perturbaciones de demanda: en el cuarto trimestre de 2025, los shocks de oferta restaron alrededor de 2,1 puntos porcentuales al crecimiento interanual, frente a una aportación positiva de 2,6 puntos de la demanda agregada.

Entre los factores de oferta con impacto contractivo sobresalieron el capital residencial, con una contribución negativa de 1,3 puntos porcentuales, los márgenes de precios, la productividad total de los factores y la imposición sobre el trabajo y el capital.

Por el lado de la demanda, los shocks de consumo y de demanda de vivienda fueron el principal motor del aumento del PIB por persona en edad de trabajar en el cuarto trimestre de 2025, con una aportación de 2,1 puntos, a la que se sumaron el crédito bancario, impulsado en especial por el crédito a empresas, y el gasto público. En sentido opuesto, la política monetaria continuó ejerciendo un papel contractivo.

La tasa de paro se mantuvo en niveles históricamente bajos

El mercado laboral siguió aprovechando la fase expansiva del ciclo. La tasa de desempleo se mantuvo en niveles relativamente reducidos en perspectiva histórica española y la tasa de vacantes continuó siendo elevada, aunque los registros más recientes apuntan más a una estabilización de las tensiones en el empleo que a una nueva aceleración. Al mismo tiempo, la participación de las rentas salariales se mantuvo alta, sin indicios de deterioro del peso de los ingresos del trabajo.

Con todo, los expertos han subrayado que uno de los principales puntos de atención del informe fue el comportamiento del mercado de la vivienda.

El Observatorio indica que el precio relativo de la vivienda (en comparación con el deflactor del consumo) entró en 2025 en una nueva etapa de fuerte incremento, con tasas próximas al 9%, tras la corrección posterior a la Gran Recesión.

“Este aumento se configuró como uno de los fenómenos macroeconómicos más relevantes del actual ciclo expansivo”, han alertado los expertos.

Demanda fuerte y oferta de vivienda que no da abasto

El informe atribuye este encarecimiento a la combinación de una demanda vigorosa y una oferta insuficiente, con una diferencia clave respecto al ciclo previo a 2008: el principal cuello de botella se concentra en el capital residencial, mientras que el crédito no está actuando como elemento de presión sobre el precio de la vivienda.

En este escenario, la inversión en vivienda por persona en edad de trabajar se mantuvo durante varios años por debajo del nivel previo a la pandemia y solo lo rebasó ligeramente al cierre de 2025, lo que refuerza la idea de que una parte relevante del ajuste debe proceder del lado de la oferta.

El Observatorio remarca igualmente que la demanda de vivienda en España continúa apoyándose en unos fundamentos financieros relativamente favorables, con una relación entre el coste de la vivienda y la renta disponible más contenida que en la fase final del anterior “boom”, y con un endeudamiento de los hogares inferior a la media de la UE.

Sin embargo, la construcción residencial sigue siendo insuficiente para absorber la presión de la demanda, sobre todo en un contexto de fuerte aumento de la población. Esto contribuye a explicar que, frente al ligero retroceso de los precios en la UE desde 2022, en España el precio de la vivienda haya avanzado a un ritmo medio anual del 7,5% en el último trienio.