Eurostat enmienda al Gobierno: la factura de la luz de los españoles está por encima de la media de la UE

Los datos oficiales del segundo semestre de 2025 revelan que España se sitúa entre los países con la energía más cara, desmintiendo las afirmaciones gubernamentales y generando preocupación

5 minutos

El último informe de Eurostat muestra el verdadero coste que supone la factura de la luz para los españoles, en función de su PIB per cápita. Foto: Europa Press.

Publicado

5 minutos
 

El órgano estadístico de la Unión Europea, Eurostat, publicaba este viernes el precio final que los consumidores pagan por su factura de la luz. Se trata del último informe correspondiente al segundo semestre de 2025, donde ya se recoge el gran apagón que España sufrió el 28 de abril del pasado año.

Según estos datos oficiales, ya hay 15 países de los 27 que conforman la UE cuyos precios finales —no los del mercado mayorista— están por encima del resto. Y ese es el caso de España, frente a precios más competitivos y baratos, como sucede en Francia, Portugal, Países Bajos o Finlandia.

Esta fotografía fija de las instituciones europeas rebaja las expectativas del Gobierno español, que hasta la fecha siempre ha defendido que nuestro país tiene la energía más barata, gracias fundamentalmente al despliegue de las energías renovables.

Y si bien las energías renovables bajan el precio de la factura de la luz —explica a Demócrata el doctor en Física Nuclear, Miguel Ángel Fernández Ordoñez—, porque en el mercado mayorista son las más baratas, casi a coste cero, esta casuística no es suficiente, porque el mix energético español tiene que echar mano de energías síncronas para asegurar su estabilidad y seguridad, dejando fuera del mercado mayorista a algunas energías renovables. Esto —apunta—, como constatan los datos, hace que Red Eléctrica recurra a restricciones técnicas diarias, contratando otras energías, lo que conlleva que se eleve el precio final de la luz.

El precio de la luz y las restricciones diarias

A estas alturas del año, con solo cuatro meses transcurridos, el coste de estas restricciones se sitúa en 1.531 millones de euros. Se calcula que el montante final se elevará a unos 4.000 millones de euros aproximadamente. En 2025, el coste total fue de 2.413 millones. El de 2024, de 1.225. El año anterior, en 2023, ese gravamen sobre la factura fue de 912 millones. En 2022, de 476; en 2021, de 416 millones. Y la serie se completa con 426 millones en 2020, año de la pandemia.

Hay que partir del conocimiento de nuestro sistema eléctrico y conocer la composición de nuestra factura, en la que intervienen peajes y cargos regulados, costes del sistema e impuestos (como el IVA o el impuesto eléctrico). De forma que, aunque el pool del mercado mayorista sea bajo, la factura real no lo es, y más si tenemos en cuenta otra variable: ajustar esa factura al PIB per cápita, siendo así para los españoles un alto esfuerzo.

En 2025, el PIB per cápita de los españoles era de 30.000 euros; el de Francia de 42.000 euros; el de Italia de 35.000 euros; el de Alemania de 48.000 euros; el de Portugal de 24.000 euros y, el de Países Bajos y Finlandia, de 52.000 y 45.000 euros, respectivamente.

El mercado mayorista español

“El mercado mayorista español -nos explica este Físico Nuclear a Demócrata-, es un mercado en el que hay agentes que compran, otros que venden, con una transacción que se cruza en un momento. Así es como funciona el mercado ibérico y, de ahí sale un precio y una lista de aquellos operadores diarios que van a producir, y de los que se quedan fuera”.

“Pero este mercado, este pool -puntualiza- es solo financiero y no cumple con las leyes de la física de manera que, cuando tiene que distribuir, y por seguridad de suministro, necesita de energías síncronas que no han entrado en ese mercado, en buena medida, porque el precio de las renovables, al ser tan bajo, les deja fuera”.

“Pero —analiza—, “¿qué ocurre cuando la energía renovable no es suficiente, cuando produce oscilaciones y sobretensión sobre nuestro sistema eléctrico -como ocurrió en el apagón-, o cuando fallan otros operadores? Es entonces -desarrolla- cuando tiene que entrar a calzador otro tipo de energías síncronas, con centrales más caras, entre otras cuestiones, porque las renovables no han desarrollado su capacidad de almacenamiento y, en el caso de las solares, solo funcionan cuando hay sol”.

El efecto del apagón

De ahí que ahora veamos el efecto apagón sobre la factura final de la luz, subrayando una variable medida por Eurostat que tiene en cuenta el PPS (poder adquisitivo). Bajo este prisma de análisis, España es uno de los países en los que, observando el precio final de la factura (medio) y la renta, calificada de baja, hace un alto esfuerzo para pagar el recibo de la luz, frente a países como Francia, Italia, Alemania, Países Bajos o Finlandia.

Javier Santacruz, economista y experto en energía, coincide también con el diagnóstico de Fernández Ordoñez y con los últimos datos publicados por Eurostat.

“En España -señala para Demócrata-, se da la paradoja de que, a pesar de los precios de nuestro mercado mayorista, familias y empresas pagan precios de la factura de la luz bastante elevados en comparación con nuestros socios de la UE”.

A esto hay que añadir otro aspecto, y es que “las empresas renovables son una ruina, los proyectos renovables no salen. Y eso es porque el precio de su energía es prácticamente a coste cero, a veces incluso negativo, y sus inversiones no se ven compensadas, mientras los bancos ya no les pueden dar garantías.

Esta descompensación entre el precio del mercado mayorista y el minorista oscila entre 0 euros y hasta 70 y 80 euros, porque nuestra factura incluye impuestos, cargos y peajes, reconociendo que la bajada de impuestos de marzo ha rebajado la carga, pero sin dejar atrás que los españoles seguimos pagando en nuestra factura costes políticos como la ayuda a las renovables desde 2012.

Programación reforzada

Y con todo este escenario, y con el apagón, emerge el concepto económico y de programación reforzada de Red Eléctrica “para evitar, precisamente -anota- otro apagón, pagando a centrales de gas para que estén disponibles, por si tienen que arrancar en cualquier momento que sea necesario. Centrales que, dado el precio del mercado mayorista, no han podido entrar porque sus precios son más caros”.

Pues bien -mantiene Javier Santacruz-, “estos servicios de ajuste se acaban pagando en el recibo de la luz. Por tanto -sustancia este economista-, no parece lógico seguir defendiendo que nuestra energía es de las más baratas, porque una cosa es el precio del mercado mayorista y otra, la del minorista”.

“Por eso -urge este analista financiero-, una mayor planificación por parte de Red Eléctrica. Sobre todo, invertir en almacenamiento por parte de las renovables, para que los precios del recibo de la luz sean verdaderamente mucho más bajos que lo que estamos pagando ahora y, también que se valoren las centrales nucleares, como está haciendo ya buena parte de Europa”.