El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha invalidado este miércoles el mapa electoral aprobado en Luisiana que buscaba asegurar la representación del voto de la población negra, a pocos meses de las elecciones de medio mandato o 'midterms', previstas para comienzos de noviembre.
El núcleo del conflicto se sitúa en la sección 2 de la Ley de Derechos al Voto de 1965, una norma histórica diseñada para corregir décadas de exclusión política en el país y salvaguardar el sufragio de las comunidades afroamericanas.
En febrero de 2022, la Cámara legislativa de Luisiana, controlada por los republicanos, dio luz verde a un mapa con solo un distrito de mayoría negra de un total de seis, a pesar de que un censo previo reflejaba que cerca de un tercio de la población del estado era negra.
La aprobación del mapa derivó en una batalla judicial. Una jueza concluyó que el diseño vulneraba la citada ley de 1965 y ordenó trazar un segundo distrito de mayoría negra. Sin embargo, los magistrados del Supremo, con mayoría conservadora, han resuelto ahora que ese nuevo mapa “viola la Decimocuarta Enmienda”, al considerar que el estado no puede dar prioridad a la raza sin incurrir en discriminación hacia el electorado blanco.
La opinión mayoritaria del tribunal, redactada por el juez Samuel Alito, califica el dictamen como una “actualización” del marco aplicado durante décadas a los casos vinculados a la Ley de Derechos al Voto, mientras que los jueces del ala liberal, en su voto particular, han descrito la resolución como una “demolición” de dicha legislación.
Reacciones políticas y sociales al fallo
La decisión ha sido celebrada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que en un mensaje en redes sociales la ha presentado como “una gran victoria para la igualdad ante la ley”, defendiendo que “restituye a la Ley de Derechos al Voto su propósito original: proteger contra la discriminación racial intencional”.
Trump también ha expresado su reconocimiento al “brillante juez Samuel Alito por redactar esta importante y pertinente opinión”.
En la misma línea se ha manifestado el gobernador republicano de Luisiana, Jeff Landry, que ha respaldado el criterio del Supremo argumentando que “trazar distritos por razones políticas es una prerrogativa de los Estados, no una violación de los derechos civiles federales”.
“Los jueces federales no pueden obligar a un Estado a participar en el rediseño de distritos basado en la raza, y los demandantes ya no pueden empaquetar desacuerdos partidistas como casos de la Ley de Derecho al Voto”, ha sostenido.
En el lado opuesto, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) ha descrito el veredicto como un “golpe devastador” y ha advertido de que el fallo abre la puerta a que “políticos corruptos” puedan “manipular el sistema silenciando a comunidades enteras”.
“El Tribunal Supremo ha traicionado a los votantes negros, ha traicionado a Estados Unidos y ha traicionado nuestra democracia. Este fallo representa un gran revés para nuestra nación y amenaza con erosionar las victorias que tanto nos ha costado conseguir, por las que hemos luchado, derramado sangre y muerto”, ha señalado la organización en un comunicado.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) en Luisiana ha denunciado que la resolución supone “una profunda traición al legado del movimiento por los derechos civiles” y ha alertado de que la representación de votantes negros, latinos, nativos y otros “dependerá cada vez más de la buena voluntad de las legislaturas en lugar de la ley”.
“En términos prácticos, esto significa que incluso donde la discriminación racial en el voto es clara y continua, las comunidades se quedarán sin el arma más importante que tienen para impedir que los estados atraigan distritos que diluyan su poder político”, ha añadido la organización.
El expresidente estadounidense Barack Obama ha subrayado en sus redes sociales que la decisión “desmantela un pilar clave” de la Ley de Derechos al Voto, al permitir “diluir y debilitar” la fuerza electoral de las “minorías raciales” siempre que las cámaras legislativas actúen “bajo la apariencia del partidismo en lugar del sesgo racial explícito”.
“Sirve como solo un ejemplo más de cómo una mayoría de la actual corte parece decidida a abandonar su rol vital en garantizar una participación igualitaria en nuestra democracia y proteger los derechos de los grupos minoritarios contra los excesos de la mayoría”, ha afirmado.
Pese a ello, Obama se ha mostrado confiado en que “tales retrocesos puedan superarse”. “Eso solo sucederá si los ciudadanos de todo el país que atesoran nuestros ideales democráticos continúan movilizándose y votando en números récord, no solo en las próximas elecciones de medio mandato o en contiendas de alto perfil, sino en cada elección y a cada nivel”, ha concluido.