La coalición Bulgaria Progresista, encabezada por el expresidente búlgaro Rumen Radev, se ha impuesto en las elecciones parlamentarias celebradas este domingo, las octavas en apenas un lustro, al superar el 44% de las papeletas y abrir una brecha de más de 30 puntos porcentuales respecto a sus rivales. Con este resultado, la alianza del dirigente prorruso se asegura con holgura la mayoría absoluta al situarse en torno a los 131 de los 240 escaños que componen la Asamblea Nacional.
Con el 78,2% de los votos ya contabilizados, la formación de Radev suma el 44,5% de los sufragios, de acuerdo con los datos difundidos por la Comisión Electoral Central. De este modo, la coalición mejora con claridad las proyecciones de hasta cuatro sondeos previos, que la situaban en una horquilla de entre el 38 y el 40% del apoyo en estas legislativas.
Muy por detrás, con una diferencia superior al 30% del voto, aparece la coalición Continuamos el Cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB, según sus siglas en búlgaro), que alcanza el 13,7% de las papeletas y rondaría los 41 escaños. Le sigue el bloque conservador Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria-Unión de Fuerzas Democráticas (GERB-SDS), liderado por el veterano ex primer ministro Boiko Borisov, que obtiene el 13,2% de los apoyos y se quedaría con unos 39 diputados.
En cuarta posición figura Renacimiento, que registra el 5,9% de los votos y lograría alrededor de 16 escaños, mientras que el Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS) —encabezado por Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y Reino Unido por presunta corrupción— suma el 4,4% de los sufragios, lo que se traduciría en unos trece parlamentarios.
Aunque Radev había dejado abierta la puerta a un pacto con PP-DB si fuera necesario para garantizar la gobernabilidad, el recuento ha dibujado un escenario mucho más favorable para el líder de Bulgaria Progresista. El dirigente ha celebrado en redes sociales una victoria “sin apelación (...) de la esperanza sobre la desconfianza, de la libertad sobre el miedo”, así como “de la moral”.
“Votamos activamente, vencimos la apatía, pero la desconfianza en la política búlgara sigue siendo grande y este es solo el primer paso hacia la restauración del contrato social”, ha subrayado en un mensaje en el que ha mostrado su agradecimiento a “las comisiones y servicios que han organizado estas elecciones”, así como, “de manera especial” y en tono de denuncia, “a los organismos del Ministerio del Interior que han realizado enormes esfuerzos en la lucha contra el vergonzoso fenómeno de la compra de votos en Bulgaria”.
El candidato prorruso, que ha agradecido la “confianza” de quienes lo han apoyado, ha celebrado que, según él, “el pueblo ha rechazado la complacencia y la arrogancia de los viejos partidos” y “no ha sucumbido a las mentiras ni a la manipulación”.
Radev, a quien muchos señalan como posible equivalente búlgaro de Viktor Orbán, mantiene un discurso muy crítico con las élites. A sus 62 años, fue comandante de las Fuerzas Armadas y alcanzó un alto rango militar antes de dar el salto definitivo a la política.
Durante su mandato como presidente, entre 2017 y 2026, mantuvo choques constantes con Boiko Borisov, uno de los dirigentes más influyentes del país, al que reprochó en repetidas ocasiones sostener una actitud “tolerante” con la corrupción en el Estado miembro más pobre de la Unión Europea.