Bolivia ordena retirar a las fuerzas de seguridad tras el “éxito” del operativo Corredor Humanitario

El Gobierno de Bolivia retira a las fuerzas del orden tras el “éxito” del Corredor Humanitario, que permitió abastecer La Paz en medio de los bloqueos.

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El portavoz oficial de la Presidencia de Bolivia, José Luis Gálvez, ha comunicado este sábado que el Ejecutivo ha dado la instrucción de retirar a las fuerzas del orden después del “éxito” del operativo 'Corredor Humanitario', una intervención que ha posibilitado la llegada de oxígeno, combustible y medicamentos a la sede de Gobierno en plena ola de bloqueos y choques vinculados a las protestas ciudadanas.

Gálvez ha subrayado que el despliegue de la Policía y de las Fuerzas Armadas no tuvo como propósito enfrentarse a los manifestantes, sino asegurar el suministro de recursos imprescindibles para los hospitales y los servicios básicos de la población.

“El objetivo humanitario era que los insumos críticos pudieran llegar inmediatamente a la ciudad y eso se ha conseguido. Queremos cuidar la vida de los enfermos y de los paceños”, afirmó el portavoz durante una comparecencia ante los medios.

En este sentido, el representante del Gobierno ha puesto en valor el trabajo de los efectivos policiales y militares movilizados en las carreteras bloqueadas, remarcando que las fuerzas del orden actuaron bajo estrictos protocolos de contención y evitando en todo momento el empleo de armas letales.

Efectivos de las fuerzas de seguridad bolivianas activaron este sábado la operación 'Corredor Humanitario' con el objetivo de despejar los bloqueos que mantenían prácticamente aislada a la capital del país, La Paz.

El dispositivo conjunto policial y militar arrancó de madrugada, cuando se consiguió desmontar varios puntos de corte en rutas clave y abrir el paso a convoyes con alimentos, combustible y otros insumos con destino a La Paz y a la vecina ciudad de El Alto. No obstante, a medida que avanzaba la mañana, los grupos movilizados se reagruparon y volvieron a instalar medidas de presión.

En la zona de Huajchilla, los activistas apostados en los cerros y a lo largo de la carretera lanzaron piedras y utilizaron cartuchos de dinamita para frenar el avance de los agentes. Asimismo, encendieron fogatas sobre la calzada con el fin de impedir la circulación y mantener el cierre de la vía.

Al mismo tiempo, en La Ceja de El Alto, los manifestantes también lograron sobrepasar el dispositivo policial y ocuparon tramos de las principales arterias de tráfico. Desde ese punto arrojaron piedras contra vehículos del transporte público, patrullas policiales y equipos de prensa que cubrían los incidentes.

La Policía respondió en ambos frentes con el uso de gases lacrimógenos para intentar dispersar a los concentrados y retomar el control de estas rutas, afectadas por más de dos semanas de bloqueos continuados.