La Comisión Europea ha señalado este martes que resulta prematuro plantear el levantamiento del bloqueo sobre unos 17.000 millones de euros en fondos de cohesión y de recuperación destinados a Hungría, hasta que se consume la salida del actual primer ministro, Viktor Orbán, y los compromisos del líder opositor y vencedor de las elecciones del domingo, Péter Magyar, se traduzcan en “acciones” concretas en favor de la senda democrática y europeísta.
“Hemos escuchado atentamente las primeras palabras del primer ministro electo y confiamos en que ocurrirán muchas cosas, en cuanto a lo que necesita hacerse para desbloquear los fondos, pero, por supuesto, ahora necesitamos ver resultados concretos”, ha explicado en rueda de prensa en Bruselas la portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Paula Pinho.
Los recursos están congelados por la deriva antidemocrática del Ejecutivo de Orbán y por reformas que pusieron en cuestión la independencia de los jueces y afectaron a derechos de colectivos vulnerables, como la infancia y el colectivo LGTBIQ. Así, siguen en suspenso cerca de 7.600 millones de euros de fondos de cohesión y están también pendientes 10.400 millones del mecanismo de recuperación pospandemia.
Una parte de estas partidas se encuentra bloqueada por el mecanismo de condicionalidad, que permite detener pagos europeos cuando exista riesgo de que el dinero se utilice para políticas contrarias a los intereses de la Unión o a los principios básicos del Estado de derecho.
En cuanto al plan de recuperación, Hungría debe remitir a Bruselas propuestas detalladas con reformas y medidas asociadas a estos fondos, para que la Comisión pueda analizarlas y verificar su adecuación y cumplimiento. Budapest no ha presentado todavía este paquete, pese a que el acceso a estas ayudas dejará de estar disponible más allá de 2026.
En este contexto, el Ejecutivo comunitario considera “muy pronto” fijar una posición sobre qué pasos concretos permitirían restablecer el acceso de Hungría a los fondos europeos y en qué plazos podría producirse, recordando que apenas han transcurrido 48 horas desde que se confirmaron los resultados que otorgan a Magyar una mayoría de dos tercios en el Parlamento.
“Es demasiado pronto. Démosle tiempo al primer ministro electo para que se asiente y presente propuestas concretas y entonces podremos debatir cómo proceder”, ha concluido Pinho, subrayando que Bruselas está dispuesta a cooperar estrechamente con el nuevo gabinete para facilitar el camino de las reformas, sin dejar de trabajar mientras tanto con el Gobierno saliente durante el periodo de transición.
Entre los asuntos que han tensado la relación entre Bruselas y Budapest, aunque no figure entre las condiciones que motivaron el bloqueo de fondos en 2022, permanece el veto del Ejecutivo de Orbán al préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, que se comprometió a levantar a cambio de no asumir parte del coste.
La Comisión confía en que el relevo en el poder permita superar este obstáculo y mantiene que es factible tener los preparativos a tiempo para que el primer desembolso pueda efectuarse “en este segundo trimestre”, es decir, antes de que termine junio.
Von der Leyen advierte de que aún queda mucho por hacer
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recordó el lunes, tras los comicios, que en Bruselas han seguido con atención las promesas de Magyar para que Hungría vuelva a ser un socio fiable dentro de la Unión, pero advirtió de que queda “mucho trabajo por hacer” para recomponer el Estado de derecho en el país.
En un mensaje difundido este martes en redes sociales, tras mantener su segunda conversación telefónica con Magyar desde la noche electoral, la líder conservadora alemana ha celebrado de nuevo que “Hungría ha regresado al corazón mismo de Europa, a donde siempre ha pertenecido”.
“Hemos hablado de las prioridades inmediatas. Hay un rápido trabajo que hacer para restaurar, realinear y reformar”, ha indicado Von der Leyen sobre el contenido de la llamada, para precisar a continuación que espera que el nuevo Ejecutivo pueda “restaurar el Estado de derecho, realinear (el país) con los valores europeos compartidos y reformar para desbloquear las oportunidades ofrecidas por las inversiones europeas”.