Una delegación procedente de Qatar se ha desplazado este viernes a Teherán, capital de Irán, donde ha mantenido una reunión con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en pleno esfuerzo diplomático para tratar de poner punto final al conflicto desencadenado en la región tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el país a finales de febrero.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismaeil Baqaei, ha confirmado el encuentro en declaraciones a la cadena pública IRIB, aunque no ha detallado qué altos cargos qataríes han tomado parte en la cita con Araqchi. Por ahora, el Ejecutivo de Qatar no ha emitido ningún comunicado sobre esta visita.
Baqaei ha situado la reunión dentro de los “nobles esfuerzos” de varios Estados para frenar una nueva escalada y lograr el fin de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, si bien ha subrayado que, de momento, el principal interlocutor de Teherán sigue siendo Pakistán.
En paralelo, ha llegado también a la capital iraní el jefe del Ejército paquistaní, el general Asim Munir, con el objetivo de continuar las conversaciones con las más altas autoridades de la República Islámica, en su papel de mediador entre Teherán y Washington.
Estas gestiones se producen dos días después de que Pakistán hiciera llegar a Irán la última propuesta de Estados Unidos para intentar cerrar un entendimiento, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificara de “totalmente inaceptable” el texto remitido días antes por las autoridades iraníes.
Estados Unidos e Irán continúan inmersos en un delicado proceso de diálogo, aunque las profundas discrepancias entre ambas partes han impedido por ahora convocar una segunda reunión en Islamabad, ciudad que acogió un primer cara a cara tras el acuerdo de alto el fuego del 8 de abril, prorrogado desde entonces sin fecha límite por decisión de Trump.
El bloqueo del estrecho de Ormuz y el reciente asalto e incautación de buques iraníes en la zona por unidades estadounidenses figuran entre los argumentos esgrimidos por Teherán para negarse a viajar de nuevo a Islamabad, al considerar que estas operaciones vulneran el alto el fuego y obstaculizan el proceso negociador. No obstante, ambos países mantienen abiertos sus canales de comunicación mediante la mediación del Gobierno paquistaní.