El jefe del OIEA avisa de una posible carrera nuclear por la creciente inestabilidad mundial

Rafael Grossi advierte de que la inestabilidad global puede romper el TNP y llevar a un mundo con más de 20 potencias nucleares.

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Lanzamiento de un misil balístico intercontinental Yars desde un cosmódromo como parte de un ejercicio estratégico de fuerzas nucleares liderado por el presidente ruso, Vladimir Putin Europa Press/Contacto/Russian Defence Ministry

Lanzamiento de un misil balístico intercontinental Yars desde un cosmódromo como parte de un ejercicio estratégico de fuerzas nucleares liderado por el presidente ruso, Vladimir Putin Europa Press/Contacto/Russian Defence Ministry

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El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha alertado este lunes de que la escalada de conflictos y la inestabilidad global podrían empujar a varios firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) a vulnerar sus compromisos, desencadenando una carrera armamentística nuclear que daría lugar a “un mundo con 20 o más Estados con armas nucleares”, frente a los nueve actuales, un escenario que ha descrito como “extremadamente peligroso”.

Grossi ha indicado que “algunos países importantes de Europa, Asia Menor y Extremo Oriente lo han mencionado y se está debatiendo públicamente esta posibilidad”, aludiendo a lo que ha calificado como “proliferación amistosa”. “Todo esto me preocupa profundamente porque creo que un mundo con 20 o más estados con armas nucleares sería extremadamente peligroso”, ha afirmado en una entrevista concedida al diario británico ‘The Daily Telegraph’.

El máximo responsable del OIEA ha vinculado este renovado interés por las armas atómicas a la “actual atmósfera de fragmentación, conflicto y polarización”, que “podría derivar en una situación en la que varios países digan algún día: 'No nos sentimos seguros. No nos sentimos suficientemente protegidos'”, ha señalado. “Entonces se producirá un efecto dominó. Es una situación muy, muy frágil”, ha recalcado.

Grossi ha matizado que “no es el caso ahora mismo”, pero ha insistido en que “es justo destacar la necesidad de reforzar y reafirmar los principios de no proliferación si queremos estabilidad”, subrayando que el mundo “los necesita”. El argentino ha explicado que una carrera armamentística nuclear sería su “mayor temor” y ha avisado de que, “en algún momento, veremos una fisura en el sistema”.

Asimismo, ha recordado que el artículo 6 del TNP obliga a los Estados con armamento nuclear a implicarse en negociaciones de buena fe para avanzar hacia el desarme, aunque considera que “en este momento histórico, no es algo que vayamos a ver”. “Por supuesto que es una aspiración, está presente, todos queremos avanzar en esa dirección, pero soy realista”, ha apuntado.

En esta línea, ha constatado que “lo que observamos es un crecimiento muy constante del arsenal nuclear”. “¿Me preocupa esto en cierto modo? Sí, porque creo que un mundo con menos armas nucleares es mejor que un mundo con más”, ha remachado el jefe del OIEA, que también figura como candidato respaldado por Argentina para convertirse en el próximo secretario general de Naciones Unidas.

El Tratado de No Proliferación Nuclear, en vigor desde 1970, compromete a 191 Estados a no desarrollar armas nucleares. El texto reconoce a cinco potencias nucleares —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China—, que se obligan a no transferir tecnología bélica a terceros. No obstante, quedan fuera India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, que también disponen de armamento nuclear.

De acuerdo con los datos de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), en el mundo existen unas 12.000 ojivas nucleares. Rusia (5.459) y Estados Unidos (5.277) concentran en torno al 90% del total. A continuación se sitúan China, con 600; Francia, con 290, y Reino Unido, con 225. Por detrás, India y Pakistán cuentan con 180 y 170, respectivamente, mientras que Israel dispone de 90 y Corea del Norte, de 50.

En paralelo, la posibilidad de dotarse de armas nucleares ha sido defendida públicamente por dirigentes de países como Polonia, Turquía y Arabia Saudí, entre otros, que esgrimen la creciente inestabilidad internacional o una supuesta debilidad de la OTAN. Este debate también ha cobrado fuerza en Corea del Sur, Japón e incluso Suecia.