El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Israel, Eyal Zamir, ha confirmado este miércoles que ha dado luz verde a nuevos planes para proseguir la ofensiva en Líbano, donde los fallecidos por los bombardeos israelíes superan ya los 2.100, a pesar de que el martes delegaciones de ambos países acordaron mantener las conversaciones para tratar de poner fin a las hostilidades.
“Ayer aprobamos los planes para la continuación de la operación, tanto en Líbano como en Irán”, ha manifestado durante una visita a la División 162 de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) desplegada en el sur del territorio libanés.
Zamir ha explicado que el Ejército israelí mantiene sus ataques contra las posiciones del partido-milicia chií Hezbolá y, en este contexto, ha indicado que ha “dado la orden de convertir el área desde el sur de Líbano hasta el Litani en una zona de tiro letal para cualquier terrorista de Hezbolá”, lo que supone un corredor de unos 30 kilómetros dentro de suelo libanés.
“Estamos ocupando y limpiando zonas clave y eliminando las amenazas de los asentamientos del norte”, ha añadido, antes de destacar que “Hezbolá ha sufrido más de 1.700 bajas desde el inicio de la campaña, lo que supone un duro golpe para la organización terrorista”.
El responsable del Ejército israelí ha remarcado igualmente los “graves daños” infligidos a Irán desde el inicio de la ofensiva coordinada con Estados Unidos: “lo hemos despojado de sus capacidades defensivas y lo hemos debilitado”, ha señalado.
“Ahora no debemos permitir que logren ningún avance en materia nuclear, en Ormuz ni en los demás asuntos de la agenda. Estamos en estado de máxima alerta, los aviones de la Fuerza Aérea están armados y listos, y los objetivos están registrados en los sistemas; sabemos cómo lanzar un poderoso ataque de inmediato”, ha asegurado.