El responsable de DDHH de la ONU denuncia violaciones del Derecho Internacional por todas las partes en la guerra de Sudán

Volker Turk acusa a todos los bandos en Sudán de crímenes graves y exige frenar el flujo de armas y reforzar la rendición de cuentas.

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El Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos, Volker Turk Europa Press/Contacto/Bianca Otero

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El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha denunciado este miércoles en Berlín que “todas las partes” implicadas en la guerra de Sudán “han perpetrado graves violaciones y abusos del Derecho Internacional”, entre ellas “crímenes de lesa humanidad”. Sus palabras han tenido lugar durante la tercera Conferencia Internacional sobre Sudán, que ha reunido a los principales países occidentales junto a la Unión Africana.

Turk ha explicado que “el seguimiento y la documentación realizados por mi equipo sobre el terreno indican que todas las partes han perpetrado graves violaciones y abusos del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario”, advirtiendo de que, en determinados episodios, podrían constituir “crímenes de lesa humanidad”.

El alto comisionado ha alertado del “uso de armas explosivas de amplio impacto en zonas pobladas”, que provocan “daños indiscriminados”, y ha mostrado una especial preocupación por “el drástico aumento del uso de drones en los últimos meses, con un impacto devastador en la población civil”. Según ha precisado, “los ataques con drones fueron responsables de tres cuartas partes de las muertes de civiles que documentamos en los primeros tres meses de este año”.

Asimismo, el jefe de Derechos Humanos de la ONU ha subrayado que “el uso de la violencia sexual como arma de guerra ha alcanzado niveles sin precedentes”, citando delitos como “violaciones, violaciones grupales y otras formas de violencia sexual”, empleados “por todas las partes para aterrorizar a comunidades enteras y obligarlas a huir”.

Al mismo tiempo, ha descrito cómo “la sociedad sudanesa se encuentra cada vez más militarizada, incluso mediante la movilización y el armamento de civiles y el reclutamiento de niños”, un fenómeno que, según ha indicado, se produce mientras los dos bandos “continúan su represión contra el espacio cívico, acosando y deteniendo a defensores de Derechos Humanos, abogados y periodistas”.

Turk ha resaltado que “los ciclos de violencia se extienden y se intensifican por todo Sudán. La población civil es blanco de asesinatos en masa, ejecuciones sumarias, violaciones generalizadas, secuestros para obtener rescate y desplazamientos forzados”, alertando de que estas “atrocidades (que) siguen el mismo patrón: son el resultado de decisiones deliberadas alimentadas por la impunidad”. “Cuando los crímenes obtienen victoria en el campo de batalla y no se castigan, se repiten”, ha añadido.

Exige responsabilidades y el fin del flujo de armas

Ante este panorama, el alto comisionado ha recalcado que las señales de alarma son evidentes y que la oficina que dirige ha “dado la voz de alarma repetidamente”. “Pero no se nos ha escuchado”, ha lamentado, antes de reclamar a los participantes en la conferencia que el encuentro sea capaz de “producir resultados”. “Necesitamos una acción conjunta urgente para que los responsables rindan cuentas”, ha defendido, insistiendo en que “esa es la única manera de poner fin a la violencia y prevenir nuevas atrocidades”.

Turk ha explicado que “con este fin, mi Oficina ha propuesto un conjunto de medidas de fomento de la confianza basadas en los Derechos Humanos que refuerzan la rendición de cuentas como un componente esencial de cualquier camino hacia la paz”, y ha indicado que ya ha compartido estas propuestas “con las partes en conflicto, los Estados Miembros clave y otros actores”.

En esta línea, ha pedido “a todos a que las implementen”, al considerar que “están diseñadas para reducir los daños a la población civil, proteger a los grupos vulnerables, salvaguardar la infraestructura esencial y garantizar la libertad de circulación”, además de servir “para prevenir y responder a la violencia sexual relacionada con el conflicto”.

El responsable de Derechos Humanos de la ONU ha puesto el foco también en los intereses que alimentan la guerra, señalando que “detrás de la destrucción en Sudán se esconde una compleja red de intereses estratégicos y económicos, y enormes ganancias”. Ha denunciado que “las partes en conflicto están explotando el oro, el ganado y la goma arábiga del país para financiar su guerra”, mientras “potencias externas proporcionan sistemas de armas avanzados y financiamiento, al tiempo que promueven sus propios intereses”.

Por ello, ha instado “a todos los países a que garanticen el pleno cumplimiento del embargo de armas en Darfur y a que pongan fin a la transferencia de armas que se utilizan con manifiesta indiferencia hacia la obligación de proteger a la población civil” y ha reclamado que “toda la situación en Sudán” sea remitida al Tribunal Penal Internacional (TPI). “Todas las personas con influencia tienen el deber de actuar contra quienes, como individuos, países o empresas, se benefician de la destrucción”, ha remachado.

Las declaraciones de Turk han tenido lugar durante la Conferencia Internacional sobre Sudán, un foro que el Ministerio de Exteriores sudanés ha calificado de “inaceptable” y “colonialista”, al considerar que “ignora las perspectivas presentadas por el Estado”. Pese a las críticas, la cita ha logrado reunir 1.300 millones de euros destinados a aliviar la grave crisis humanitaria que sufre el país cuando se cumplen tres años de conflicto civil.