Magyar supedita el préstamo de 90.000 millones a Ucrania a la reapertura del oleoducto Druzhba

Peter Magyar condiciona el fin del veto húngaro al préstamo de 90.000 millones para Ucrania a la reanudación del suministro por el oleoducto Druzhba.

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El líder de Tisza y próximo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, en una rueda de prensa en Budapest. Europa Press/Contacto/Daniel Alfoldi

El líder de Tisza y próximo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, en una rueda de prensa en Budapest. Europa Press/Contacto/Daniel Alfoldi

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El futuro primer ministro de Hungría, Peter Magyar, ha dejado claro este lunes que Budapest solo levantará su veto al préstamo de 90.000 millones de euros aprobado por la Unión Europea para Ucrania si vuelve a ponerse en marcha el flujo de crudo a través del oleoducto Druzhba. Esta infraestructura es la principal vía de llegada del petróleo ruso al corazón de Europa y permanece paralizada desde hace meses tras un ataque ruso.

En una comparecencia prolongada ante los medios, el líder de Tisza ha evitado profundizar en los detalles de la reunión mantenida la semana pasada con una misión de la Comisión Europea, primer encuentro formal entre Budapest y Bruselas tras la caída de Viktor Orbán en las elecciones del 12 de abril. No obstante, ha subrayado que el clima fue "bueno y constructivo" y que la delegación comunitaria mostró disposición a ayudar a Hungría en los expedientes aún abiertos en el ámbito europeo, entre ellos los 17.000 millones de euros bloqueados por la deriva autoritaria del anterior Ejecutivo.

En este contexto, Magyar ha reiterado que Hungría retirará su bloqueo al paquete de 90.000 millones destinado a sostener financieramente a Ucrania frente a la invasión rusa solo si se restablece el suministro por Druzhba.

Aunque todavía no ha mantenido una conversación directa con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha recalcado que la situación del oleoducto "no es un juego" y ha instado a Kiev a reabrir la infraestructura en cuanto sea posible, sin recurrir a presiones sobre la UE ni sobre Hungría. "Es como si me invitaran a cenar, acepto y luego empiezo a chantajear, diciendo que si no es lecsó, haré esto y aquello", ha señalado, aludiendo a un plato típico húngaro.

En cuanto a su agenda internacional, Magyar ha avanzado que su primer desplazamiento al exterior será a Varsovia antes del 20 de mayo y ha mencionado también una posible parada en Austria ese mismo día. Después viajará a Bruselas, "no en un coche de lujo", ha remarcado, en coherencia con su mensaje de recortar el gasto público y aplicar medidas de ahorro para evitar "malgasto".

Primeros nombramientos y exigencia de dimisiones

El próximo jefe de Gobierno húngaro ha hecho públicos los nombres de siete integrantes de su futuro gabinete, correspondientes a las carteras más relevantes, y ha fijado el 31 de mayo como fecha límite para la dimisión de determinados altos cargos, entre ellos el presidente del país, Tamás Sulyok.

Ha manifestado su expectativa de que "los títeres de Orbán" abandonen sus puestos en cuanto se abra el plazo legal el 31 de mayo, incluyendo en este grupo al presidente de la República, al presidente del Tribunal Constitucional y al de la Curia. En Hungría, la jefatura del Estado se elige mediante voto secreto en la Asamblea Nacional.

Magyar ha explicado que el Ejecutivo contará con 16 Ministerios y ha adelantado quién asumirá las principales áreas. Al frente de Economía estará István Kapitány, mientras que Exteriores recaerá en Anita Orbán y la cartera de Finanzas en András Kármán.

Como responsable de Sanidad, Magyar designará a Zsolt Hegedus; en Defensa situará a Romulusz Rusin-Szendi; en Medio Ambiente a László Gajdos, y Agricultura y Alimentación quedará en manos de Szabolcs Bóna.

"Se están llevando a cabo negociaciones para la formación del gobierno, que no deben confundirse con negociaciones de coalición; se trata de conformar un gobierno digno de confianza", ha precisado, apuntando que aún quedan por concretar titulares para Interior, Justicia, Desarrollo Rural y otros departamentos.

A lo largo de su intervención, el dirigente de Tisza ha ido esbozando las líneas maestras del proyecto político que impulsará tras lograr dos tercios de los escaños del Parlamento en la contundente victoria electoral del 12 de abril. Entre sus prioridades ha mencionado la necesidad de "una nueva Constitución", aunque ha admitido que se trata de un proceso largo: la redacción del nuevo texto llevará meses y la aprobación final requerirá un referéndum.