El todavía primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, no participará la próxima semana en el Consejo Europeo informal que reunirá en Chipre a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea. Esta cita estaba llamada a ser su última reunión al máximo nivel con los Veintisiete tras su contundente revés en las urnas y después de hacerse público que su Ejecutivo habría estado trasladando información confidencial de estos encuentros a Moscú.
La ausencia de Orbán en la cumbre informal, adelantada por la cadena “Euronews” y confirmada posteriormente a Europa Press por fuentes del Gobierno húngaro, ya ha sido comunicada al presidente del Consejo Europeo, António Costa, según explican las mismas fuentes.
El encuentro de líderes, fijado para los días 23 y 24 de abril en Chipre, es una cita de carácter informal de la que no pueden emanar decisiones jurídicas vinculantes para el bloque. Por este motivo, el jefe de Gobierno saliente, centrado ahora en las tareas de traspaso de poderes, considera que no es imprescindible desplazarse a la reunión a Veintisiete.
En este tipo de cumbres suele ser habitual que los dirigentes europeos tengan un gesto de despedida con los mandatarios que participan por última vez debido a un relevo en su país, como una foto de familia firmada por el presidente del Consejo Europeo desde que Costa asumió el cargo. En esta ocasión, sin embargo, Orbán habría tenido que afrontar las críticas y dar explicaciones por las revelaciones que señalan que su entorno compartió documentación interna de la UE con las autoridades rusas.
La relación entre el resto de socios comunitarios y Budapest ya se encontraba muy deteriorada incluso antes de que un consorcio de periodistas de investigación difundiera grabaciones de conversaciones entre los ministros de Exteriores húngaro y ruso sobre asuntos tratados en Bruselas. La tensión se incrementó después de que Orbán optara en la cumbre de marzo por mantener el veto al préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania, pese a que meses atrás se había comprometido a levantar el bloqueo a cambio de quedar exento de asumir el coste de esa ayuda, una concesión que los líderes acabaron aceptando.
Con el relevo en el Ejecutivo húngaro, los Veintisiete confían en que las relaciones con Budapest vuelvan a encauzarse y se desbloqueen expedientes clave en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, entre ellos el citado préstamo y el vigésimo paquete de sanciones. No obstante, la Comisión Europea mantiene la prudencia respecto a los plazos para liberar en torno a 17.000 millones de euros en fondos de cohesión y recuperación destinados a Hungría pero congelados por la deriva antidemocrática de su Gobierno.
El abogado conservador Péter Magyar rompió en 2024 con el Ejecutivo de Orbán, al que estuvo vinculado durante una década, para fundar el Partido Respeto y Libertad (Tisza). Desde esta nueva formación ha encabezado la oposición y se impuso el pasado domingo en las elecciones, en las que logró una victoria holgada al reunir apoyos suficientes para asegurarse una mayoría parlamentaria superior a los dos tercios.
Fuentes consultadas por Europa Press sitúan en la primera semana de mayo la probable fecha de su investidura, coincidiendo con la primera sesión del nuevo Parlamento. El presidente de Hungría, Tamás Sulyok, encargó este miércoles a Magyar la formación del próximo Gobierno, un mandato para el que dispone de plazo hasta el 12 de mayo, si bien el líder de Tisza ya ha manifestado que no pretende agotar ese margen.