Las autoridades palestinas han decidido retirar la candidatura de su representante permanente ante Naciones Unidas, Riad Mansur, para una de las más de 20 vicepresidencias de la Asamblea General de la ONU. Por el momento no se han comunicado de forma oficial las razones de este movimiento, que se produce en medio de informaciones sobre presiones de Estados Unidos vinculadas a la concesión de visados.
Fuentes de la Secretaría General de la ONU han confirmado a Europa Press que “La nominación del Estado de Palestina para una posición de vicepresidente en la Asamblea General de Naciones Unidas para la 81ª sesión ha sido retirada”, mientras que la Embajada palestina en Madrid ha optado por no pronunciarse sobre la cuestión.
La confirmación de la retirada se ha producido poco después de que la emisora pública estadounidense NPR revelara un documento interno del Departamento de Estado en el que se instruía a diplomáticos de Washington en Jerusalén para que presionaran a responsables palestinos con el fin de que Mansur renunciara a la candidatura, advirtiendo de posibles revocaciones de visados.
El texto, fechado el 19 de mayo, señala que Mansur —en el cargo de representante palestino ante la ONU desde 2005, cuando sustituyó a Naser al Qudua— “tiene un historial de acusar a Israel de genocidio” y sostiene que su postulación “azuza las tensiones” y perjudica el plan impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para el futuro de Gaza, aceptado en octubre de 2025 por Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y acompañado de un frágil alto el fuego.
Las autoridades de Gaza, bajo control de Hamás, han denunciado más de 880 palestinos muertos y cerca de 775 heridos por ataques israelíes desde la entrada en vigor del alto el fuego. Al mismo tiempo, critican que persistan fuertes restricciones a la llegada de ayuda humanitaria y sostienen que no es posible avanzar a la segunda fase del plan de Trump si no se cumplen antes las condiciones de la primera, que incluían la entrega de todos los rehenes —vivos y muertos— tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Según el documento del Departamento de Estado, “Una plataforma para que Mansur ejerza su influencia no mejoraría la vida de los palestinos y dañaría significativamente las relaciones de Estados Unidos con la Autoridad Palestina. El Congreso se lo tomaría muy en serio”, un mensaje que, por ahora, no ha provocado respuestas públicas por parte del liderazgo palestino, encabezado por el presidente Mahmud Abbas.
Las advertencias sobre posibles revocaciones de visados remiten a lo ocurrido en 2025, cuando Washington denegó visados a varios altos cargos palestinos, incluido Abbas, de cara a la 80º Asamblea General de Naciones Unidas. No obstante, en aquella ocasión no se llegó a retirar la documentación de la delegación palestina ante la ONU, con sede en Nueva York.
La renuncia de Mansur a la Vicepresidencia se produce después de que el propio representante permanente palestino ya hubiera retirado anteriormente su aspiración a presidir la Asamblea General de la ONU, una decisión que la misión palestina atribuyó a “las condiciones existentes en Palestina”.
En aquel momento, la legación palestina señaló en un documento que “La Misión Permanente de Observación del Estado de Palestina ante Naciones Unidas aprovecha esta oportunidad para expresar su gratitud a la Cumbre Árabe por la nominación y apoyo, y a todos los Estados que expresaron su respaldo a la candidatura”, tras trascender también informaciones sobre presiones desde Estados Unidos e Israel para que Mansur renunciara.
Tras la retirada de la candidatura en febrero, el representante permanente de Israel ante la ONU, Danny Danon, afirmó en redes sociales que “desde el principio, la mera presentación de la candidatura fue un intento más de convertir la Asamblea General de la ONU en un circo político contra Israel y de reforzar la posición de la delegación palestina por la puerta trasera”.
Danon añadió que “La delegación palestina debería empezar a centrarse en detener la incitación al terrorismo y en reformar realmente la Autoridad Palestina”, y reconoció la “actividad diplomática” desarrollada ante Naciones Unidas para conseguir que Palestina retirara la candidatura a la Presidencia de la Asamblea General.
La votación para elegir al presidente de la Asamblea General y a las 21 vicepresidencias —repartidas entre seis países africanos, cinco de Asia-Pacífico, tres de América Latina y Caribe, uno de Europa del Este y otro de Europa occidental y otros Estados, además de los seis miembros permanentes del organismo: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— está prevista para el 2 de junio.
Desde noviembre de 2012, Palestina ostenta el estatus de Estado observador no miembro en la ONU —categoría que solo comparte con el Vaticano—. En 2024, la Asamblea General aprobó una resolución ampliando sus derechos de participación y reconociéndola como Estado observador permanente, lo que le permite intervenir en todos los procedimientos de la organización, salvo en las votaciones de proyectos de resolución y decisiones en sus principales órganos y organismos.