El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha reconocido que fue él quien autorizó el bombardeo de este martes contra un campamento de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el departamento de Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, “dentro de la voluntad acordada con el Gobierno bolivariano de Venezuela”. Al mismo tiempo, ha insistido en que esta organización armada no se encuentra “en ningún acuerdo de paz”.
“Di la orden de bombardeo al campamento del ELN dentro de la voluntad acordada con el Gobierno bolivariano de Venezuela”, escribió el jefe del Estado colombiano en un mensaje difundido en redes sociales, donde remarcó que las estructuras que “mantengan su decisión de controlar total o parcialmente economías ilícitas y rechacen los acuerdos para iniciar su desmonte, no están en ningún acuerdo de paz”.
En este contexto, el mandatario ha rechazado las acusaciones de que su administración “no cumplió acuerdos parciales” y ha responsabilizado al ELN de haber “destruido la confianza de la nación en su voluntad de paz cuando desató la muerte sistemática de centenares de campesinos desarmados del Catatumbo”.
Asimismo, Petro ha salido al paso de las declaraciones de la titular del Ministerio Público. “La fiscal general de la nación no tiene razón en legitimar ese delito de lesa humanidad diciendo que otro grupo comenzó con el asesinato de una familia cercana al ELN. Nada justifica crímenes contra la humanidad”, ha afirmado.
Las manifestaciones del presidente se conocen poco después de que las Fuerzas Armadas colombianas anunciaran un operativo contra esa guerrilla en Norte de Santander, en el que al menos siete integrantes del ELN habrían muerto, de acuerdo con el balance castrense citado por el diario ‘El Espectador’.
La operación militar se desarrolló en una zona rural cercana al municipio de Tibú, en la conflictiva región del Catatumbo, una de las áreas más golpeadas por la presencia de grupos armados ilegales. Allí actuaba una comisión del Frente Luis Enrique León Guerra del ELN que, según el Ejército colombiano, es la “encargada de la seguridad del Comando Central y la Dirección Nacional de este grupo armado organizado” y que buscaba “mantener corredores criminales sobre el río Catatumbo y frenar el avance de (las) tropas”.