Al menos trece personas, entre ellas un niño, han perdido la vida y otras 14 han resultado heridas en la gobernación de Nabatiye, en el extremo sudoriental de Líbano, a raíz de los bombardeos israelíes lanzados este martes contra la capital regional del mismo nombre y las localidades vecinas de Jebchit y Kfar Dunin, según el balance definitivo difundido por el Ministerio de Sanidad libanés.
En Nabatiye, donde la Defensa Civil había informado previamente de la muerte de dos de sus miembros, se han confirmado otros tres fallecidos y dos heridos adicionales, una de ellas trabajadora sanitaria, de acuerdo con un comunicado del Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria citado por la agencia oficial libanesa NNA.
Al hilo de este ataque, el Ministerio de Sanidad libanés denunció en una escueta nota que Israel “atacó directamente al equipo de Defensa Civil en la ciudad de Nabatiye, causando la muerte de dos sanitarios y provocando heridas a una sanitaria mientras intentaban rescatar a una persona herida que posteriormente falleció”.
De forma paralela, un bombardeo aéreo israelí sobre Jibshit, también en el distrito de Nabatiye, ha causado la muerte de cuatro personas, entre ellas un ciudadano sirio y un militar cuyo fallecimiento ya había sido comunicado con anterioridad por las Fuerzas Armadas libanesas. Este ataque ha dejado además doce heridos.
Un tercer ataque, más al sur, en la localidad de Kfar Dunin, en el distrito de Bint Jbeil, ha provocado cuatro muertos, incluido un menor, y dos heridos adicionales.
Delegaciones de Líbano e Israel tienen previsto verse de nuevo este jueves y viernes, 14 y 15 de mayo, en Washington, en la que será la tercera ronda de contactos desde la reanudación de los choques entre el Ejército israelí y el partido-milicia chií libanés Hezbolá el pasado 2 de marzo, pocos días después de la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Desde esa fecha, los ataques israelíes en territorio libanés han causado la muerte de más de 2.880 personas y han dejado 8.787 heridos, conforme al último recuento difundido este martes por la Unidad de gestión del riesgo de desastres, adscrita al Consejo de Ministros libanés. Estas cifras, que incluyen 108 trabajadores sanitarios fallecidos, siguen aumentando pese al alto el fuego pactado en abril.