El aspirante oficialista a la Presidencia de Benín, el actual ministro de Finanzas Romuald Wadagni, se ha impuesto con holgura en las elecciones al lograr más del 94% de las papeletas, de acuerdo con los datos difundidos por la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA), después de que el único rival opositor, el exministro de Cultura Paul Hounkpè, admitiera públicamente su derrota en las urnas.
El presidente de la CENA, Sacca Lafia, ha precisado que Wadagni suma el 94,05% de los sufragios, frente al 5,95% obtenido por Hounkpè, lo que otorga una victoria rotunda en primera vuelta al ‘delfín’ del jefe de Estado saliente, Patrice Talon. Las cifras proceden del 90,55% del recuento realizado, con una participación que se sitúa en el 58,75%.
“Benín acaba de escribir una nueva página de su destino”, ha manifestado Lafia. “La CENA se presenta ante la historia para presentar la voz del soberano pueblo beninés”, ha añadido ante los medios, subrayando la labor “monumental” de los electores y el papel de las fuerzas de seguridad para preservar la calma durante todo el proceso de votación y recuento.
Del mismo modo, ha subrayado que “Benín ha triunfado” y ha indicado que el organismo remitirá ahora las actas al Tribunal Supremo, encargado de validar oficialmente los resultados, ya asumidos el lunes por Wadagni. El vencedor instó entonces al próximo jefe del Estado a situar en el centro de su mandato la justicia social, la inclusión económica, la reforma institucional y la reconciliación nacional. “Solo nos une un requisito: servir a Benín y trabajar incansablemente por el bienestar de nuestros conciudadanos”, dijo.
Talon no concurrió a estos comicios al estar limitado por la Constitución a dos mandatos al frente del país. La cita con las urnas se interpreta como una prolongación de las legislativas celebradas en enero, en las que la oposición no alcanzó el 10% de los votos —y, por tanto, se quedó sin representación—, dejando al partido presidencial y a sus socios con el control total de la Asamblea, que en noviembre de 2025 aprobó la ampliación del mandato presidencial de cinco a siete años, una reforma que entrará en vigor a partir de las elecciones de este domingo.
El mandatario abandonará el poder tras una década marcada por el crecimiento económico, pero también por un aumento de las amenazas a la seguridad debido al avance de grupos yihadistas procedentes del Sahel. Será Wadagni quien tome el relevo, en un escenario en el que no ha tenido que medirse a contrincantes de peso después de que el principal opositor, Renaud Agbodjo, líder de Los Demócratas, quedara fuera de la carrera al no conseguir los apoyos parlamentarios exigidos.
Varias organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han denunciado que el ejercicio de la libertad de expresión y de reunión sufre “restricciones sistemáticas” y han criticado la detención “arbitraria” de figuras opositoras, con especial atención a Los Demócratas, el partido encabezado por el expresidente Thomas Yayi Boni, quien gobernó el país durante dos mandatos entre 2006 y 2016.
Los comicios se han celebrado, además, apenas cuatro meses después de que las autoridades informaran de la desarticulación, el 7 de diciembre, de un intento de golpe de Estado liderado por un grupo de militares que irrumpió en la sede de la televisión pública para anunciar la caída de Talon, una asonada que fue neutralizada en cuestión de horas.