Zemmour descarta cualquier diálogo con la derecha francesa ante las próximas presidenciales

Éric Zemmour descarta una candidatura única de la derecha francesa para 2027 y reivindica a Reconquista mientras carga contra el antirracismo y la izquierda.

3 minutos

El líder del partido de extrema derecha Reconquista, Éric Zemmour Europa Press/Contacto/Alexis Sciard

El líder del partido de extrema derecha Reconquista, Éric Zemmour Europa Press/Contacto/Alexis Sciard

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El líder del partido Reconquista y excandidato al Elíseo, Éric Zemmour, ha rechazado este miércoles la posibilidad de cerrar pactos electorales con otras fuerzas de derechas en Francia, y ha dejado abierta la opción de volver a concurrir como aspirante de su formación en las presidenciales de 2027.

Con un rotundo "no", el político ha negado que la derecha y la extrema derecha francesas puedan consensuar una candidatura única para los próximos comicios, subrayando que se trata de un escenario "completamente infundado".

"No habrá diálogo ni antes de las elecciones presidenciales. Cada uno irá por su cuenta", ha señalado en una entrevista con Europa Press en Madrid, con motivo de la presentación en España de su libro "Occidente bien vale una misa".

Zemmour --que en la segunda vuelta de las presidenciales de 2022 pidió el voto para Marine Le Pen, candidata de Agrupación Nacional (RN)-- ha indicado que las diversas corrientes de derechas mantienen "demasiadas discrepancias en muchos temas como para apoyar a un solo candidato" y ha sostenido que, "si los votantes realmente quieren un frente unido, deben votar por Reconquista".

En este sentido, ha defendido que el partido que preside, fundado por él en abril de 2021, debería "ir a la cabeza" para articular una eventual unidad del bloque conservador de cara a la próxima cita con las urnas. "Reconquista tendría que ir a la cabeza porque, sencillamente, y no lo digo para defender mis intereses, Agrupación Nacional se niega a unir a todos los partidos de derecha, ya que se inclina más bien hacia la izquierda, al menos en temas económicos. En temas sociales, lucha contra la inmigración, pero en todos los demás temas se inclina hacia la izquierda", ha argumentado.

El dirigente ha añadido que Los Republicanos (LR), de centro-derecha, "se niegan obstinadamente a aliarse" con la formación de Marine Le Pen y Jordan Bardella, mientras que en Reconquista se consideran "los únicos" dispuestos a "tenderle la mano" al resto de partidos.

Al referirse al horizonte político hasta 2027, Zemmour ha afirmado que no se siente "optimista ni pesimista" y ha evitado despejar si se presentará de nuevo a las presidenciales. "Ya veremos. Ya veremos. No voy a anunciar mi candidatura aquí en España", ha señalado, en un contexto marcado por el ascenso de la eurodiputada de Reconquista Sarah Knafo, que esta semana ha lanzado una "consulta" para poner en marcha, con aportaciones ciudadanas, una plataforma de cara a las presidenciales.

Por otro lado, Zemmour ha celebrado que lo que denomina "teatro antirracista" haya perdido capacidad de movilización, aunque ha negado que ello suponga una ventaja electoral para él, aludiendo a que "uno de cada dos niños en la región de París es árabe o musulmán" y que el panorama demográfico en Francia ya no se parece al de los años 80.

"Hoy, en nombre del antirracismo, se observa una especie de espíritu conquistador y colonizador. Hoy, (el líder y candidato de la La Francia Insumisa) Jean-Luc Mélenchon acepta el concepto del gran reemplazo y pretende limitar la sucesión generacional", ha afirmado, en referencia a la teoría que sostiene que la población blanca y cristiana de Europa estaría siendo sustituida por inmigrantes mayoritariamente árabes y musulmanes.

En esta línea, ha acusado a la izquierda francesa de haber explotado durante décadas el antirracismo en su propio beneficio. "La izquierda está dispuesta a inventar cualquier cosa para legitimar su retórica y funcionó (...) La izquierda movilizó hábilmente a la juventud recurriendo a grandes ideales como los derechos, reviviendo el fantasma de la Segunda Guerra Mundial, las masacres de judíos, y estableciendo una analogía entre lo que los judíos vivieron durante y antes de la Segunda Guerra Mundial y lo que los musulmanes vivieron en la década de 1980, que no tenía absolutamente ninguna relación", ha expuesto.

"La juventud francesa se dejó seducir por este antirracismo, lo cual fue muy significativo y perjudicial, pues socavó los cimientos mismos de la asimilación francesa. Es decir, a partir de ese momento, dejamos de exigir a los recién llegados, árabes y musulmanes, lo que habíamos exigido a los inmigrantes anteriores: italianos, españoles, judíos, rusos, polacos, etc. (...) Con los inmigrantes musulmanes, toleramos mucho más; nos equivocamos, y todo por culpa de esta ola antirracista", ha lamentado.

Zemmour considera que el electorado francés se estructura hoy en "dos bloques". "Están quienes defienden la identidad francesa y quienes la aceptan, quienes se someten. Si bien estamos presenciando un cambio civilizatorio, hay quienes no lo desean, lo rechazan y han decidido luchar para impedirlo", ha señalado sobre uno de ellos.

En el otro, sitúa a "quienes celebran el surgimiento de una nueva identidad árabe-musulmana que está suplantando la antigua identidad francesa, cristiana y grecorromana. Quienes, junto con muchos musulmanes, se alegran de esto". A su juicio, estos últimos "se equivocan, porque muchos de ellos huyeron de países musulmanes que consideraban inhabitables y el origen de todos los estigmas en las sociedades de las que huyeron es precisamente el islam".