El Pleno del Congreso de este martes ha dejado una simbólica imagen con motivo del 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República española. El diputado de Sumar Nahuel González López ha exhibido una bandera republicana desde la tribuna de oradores en el debate sobre la toma en consideración de una proposición de ley del PSOE para documentar el llamado “bibliocausto español” durante el franquismo.
Es lo que los socialistas consideran como la incautación y destrucción de libros, la depuración de bibliotecas y la persecución de maestros, editores y libreros durante el la dictadura, un episodio que el parlamentario ha querido conectar con los desafíos actuales.
“Cuando se persigue un libro, se persigue una conciencia crítica”
Durante su intervención, González López ha defendido que la represión cultural no fue un hecho aislado del pasado, sino un fenómeno con implicaciones presentes.
“Cuando se persigue un libro se persigue una conciencia crítica, y cuando se vacía una biblioteca se intenta vaciar la inteligencia democrática de una sociedad”, ha afirmado desde la tribuna, subrayando que durante la dictadura hubo una persecución sistemática del pensamiento y del conocimiento.
El diputado ha incidido en que este debate no pertenece únicamente a la memoria histórica, sino que interpela directamente al presente, advirtiendo de que “la pulsión censora no desaparece, se adapta”. Según ha sosteenido , esta puede “vestirse de gestión” o “disfrazarse de neutralidad”, pero sigue activa en distintos ámbitos.
Cultura, democracia y memoria republicana
En su discurso, el parlamentario de Sumar ha reivindicado el legado cultural de la II República como un proyecto de democratización del conocimiento. Ha recordado que existió “un país que quiso construir un mundo más bonito”, poniendo en valor iniciativas que buscaban acercar la cultura a la ciudadanía.
González López ha defendido que en el centro de aquel proyecto había una idea clave: que la cultura debía salir de los salones y caminar por las plazas, en alusión al impulso educativo y cultural del periodo republicano.
El diputado ha enlazado ese legado con el presente político, afirmando que esa aspiración sigue vigente: “Estamos aquí porque aquella esperanza sigue teniendo herederos, porque aquella utopía sigue hablando en presente”, ha señalado. En la parte final de su intervención, ha vinculado explícitamente esa memoria con la fecha del 14 de abril, defendiendo que “tomar partido por la palabra, la escuela y la dignidad sigue siendo tomar partido por un país mejor”.
Ha sido en ese momento cuando sacó la bandera republicana, reivindicando con orgullo ese pasado: “Aquello sucedió una primavera, un 14 de abril, y tiene el nombre de República”, ha dicho, despertando puntuales gritos de rechazo desde el hemiciclo.