El Boletín Oficial del Estado (BOE) de este lunes ha publicado la Orden que deroga la norma de 1987 que impedía donar órganos a personas con VIH, dando cumplimiento a una de las medidas más demandadas por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). “Se salda una deuda histórica”, declara su presidenta, Beatriz Gil-Domínguez, en declaraciones a Demócrata.
La ministra de Sanidad, Mónica García, se comprometió con la ONT a derogar la norma, tal y como Domínguez-Gil insistió en una entrevista con este medio el pasado mes de diciembre. Y en efecto, ha cumplido. “La evidencia confirma que los trasplantes entre personas con esta misma infección son seguros y eficaces. Avanzamos para salvar más vidas y romper más estigmas”, declaraba García en su cuenta oficial de X.
La presidenta de la ONT argumenta que la orden “tuvo su razón de ser el año en el que se promulgó (1987) por el momento histórico que entonces se vivía y la necesidad de que las autoridades sanitarias evitaran la propagación de la infección”. Sin embargo, superadas tales circunstancias, “se ha convertido en una deuda histórica que tenía el sector del trasplante con la población con infección por el VIH, por varios motivos”.
“El primero, porque hemos de darle a estas personas, al igual que ha ocurrido en Estados Unidos y en otros países de nuestro entorno, la posibilidad de contribuir con la donación de órganos, si así lo desean. Es cierto que en unas condiciones muy concretas para receptores que también tengan la infección y de acuerdo a protocolos que ha de establecer la ONT y la Comisión de Trasplantes del Consejo Interterritorial con las sociedades científicas correspondientes”, sostiene Domínguez-Gil a preguntas de Demócrata.
“Por otro lado -continúa-, es importante hacer hincapié en que al derogar esta orden también contribuimos a desestigmatizar la infección por el VIH, que es la única infección, la única condición del donante que está contemplada y abordada en una norma”.
La presidenta de la ONT recuerda que “otro tipo de infecciones y otro tipo de condiciones en el donante de órganos se abordan en directrices técnicas”, por lo que “la intención es que sean directrices técnicas las que determinen cómo actuar frente a un donante con infección por el VIH”.
Por último y “muy importante”, “vamos a contribuir al acceso al trasplante”.
Domínguez-Gil augura que serán pocos los órganos de personas con VIH de los que se dispongan, pero “es cierto que las personas con infección por el VIH, que hasta ahora solo se podían trasplantar de donantes negativos, también van a poder tener la opción con un consentimiento informado expreso de trasplantarse de órganos procedentes de personas con la infección”.
